25 de Septiembre de 2018

Opinión

Estrategia de Turismo Sustentable en Áreas Naturales Protegidas

Este viernes 16 de diciembre, como una de las actividades de cierre de la COP 13...

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Este viernes 16 de diciembre, como una de las actividades de cierre de la COP 13, presentamos la Estrategia de Turismo Sustentable en Áreas Naturales Protegidas de México; y digo presentamos porque tuve el honor de formar parte del equipo consultor que, después de 10 años de su primer lanzamiento, actualizó la estrategia.

El turismo en áreas naturales protegidas ha demostrado ser una muy importante herramienta para la conservación de la naturaleza y la mejora de la calidad de vida de las comunidades locales; pero también hemos visto como el turismo mal gestionado en las Áreas Naturales Protegidas (ANP) puede traer consecuencias en la calidad de los ecosistemas, disminuir la experiencia del visitante y generar impactos sociales negativos: tal vez el caso más sonado últimamente sea el de la Playa del Amor, en el Parque Nacional Islas Marietas, aunque desgraciadamente no es el único.

A partir de un análisis profundo acerca de la problemáticas del turismo en ANP, identificamos varios temas importantes: primero, que en muchos casos las Áreas Naturales Protegidas no fueron pensadas y diseñadas como destinos turísticos con herramientas de manejo del tema y con capacidades locales, sino que han ido adaptándose (a veces más de forma reactiva que proactiva) a los flujos de visitantes que buscan un contacto con la naturaleza.

Segundo, hablar de turismo en ANP no es hablar de turismo tradicional; el objetivo del turismo en estos sitios no es aumentar la visitación, ni generar posicionamiento, ni mucho menos generar derrama económica extraordinaria; todo eso puede hacerse siempre que se tanga claro que el objetivo es conservar los ecosistemas, valorarlos, educar y hacer conciencia en el turista, mantener la belleza escénica de los sitios y generar desarrollo local. Por muchos años (aunque ahora vemos otra visión al respecto) para las instituciones de turismo tanto federales como locales era complicado comprender este proceso, con consecuencias desastrosas.

Tercero, las ANP pocas veces se ven como un destino turístico; y si reciben turistas, sean 100 al año o 400,000, los gestores de las mismas deben tener en consideración que el turismo tiene una lógica distinta a la conservación, existen condiciones de mercado que lo mueven, las cadenas de comercialización tienen su particularidades y los impactos se generan tanto por la actividad turística como por otras dinámicas regionales. Es necesario que los gestores de ANP apliquen estrategias de turismo para lograr el mejor manejo y conservación de los sitios.

También se generaron modelos de evaluación de las ANP: el primero, para conocer su vocación turística y el segundo, para evaluar la sustentabilidad del turismo en el sitio, que permiten contar con información precisa tanto del potencial como de las necesidades de las ANP turísticas, para tomar mejores decisiones de gestión e inversión para el logro de los objetivos de conservación a través del turismo.

La estrategia contiene 3 Ejes (capacidad de manejo, destinos de turismo sustentable y coordinación interinstitucional) y una serie de lineamientos guía que atienden esta problemática, además de acciones puntuales de implementación, comunicación y evaluación de la misma, que sientan las bases para un mejor turismo en nuestras áreas naturales protegidas.

Aunque el reto, sin duda, y es donde tendremos que trabajar en los siguientes meses y años, es en su implementación. Las Direcciones Regionales, las Direcciones de las ANPs y sus equipos deberán trabajar para generar Planes Estratégicos Regionales de Turismo, asegurar que las áreas cuentan con sus Planes de Uso Público, que sus colaboradores conocen mejor la actividad y las estrategias de manejo, que las empresas que operan en las ANP tienen certificaciones de sustentabilidad, entre otros temas.

Y aunque el reto parece grande (y sin duda lo es), también es cierto que hay esquemas de manejo muy interesantes en México que han logrado los objetivos de conservación, educación y desarrollo social a través del turismo, y que deben servir como modelos para replicar por el país.

El próximo año, declarado por Naciones Unidas como Año Internacional de Turismo Sostenible para el Desarrollo, debe finalizar con muy buenas noticias en la implementación de la Estrategia, y sobre todo, con un turismo más responsable, equitativo, justo y bien gestionado en nuestras Áreas Naturales Protegidas.

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