21 de Septiembre de 2018

Opinión

Ética

La obra que nos copiaron ayer, está muy lejos de la que hacemos hoy, porque los plagiadores siguen siendo reyes en el estado de los tuertos.

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Según el diccionario Ética significa: Conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida. ¿Esas normas se enseñan en la casa y con el tiempo se  refuerzan en las escuelas? Esto viene a cuento por las repetidas malas copias que encuentro en algunos “artistas” que sin ética ni pudor copian, ya no sólo los gags ni los detalles de los personajes, sino escenas enteras de tal o cual obra. He  visto tantas malas copias de los personajes de “Titeradas”, lamentable la construcción de los títeres o la sonrisa nerviosa que refuta:

“No sabía que en Titeradas tenían un personaje parecido”. Entonces además de poco éticos son ignorantes, no es posible que un titiritero yucateco desconozca al grupo de títeres más importante del estado.

Más que hablar de las malas experiencias -he tenido varias y a la larga se ha vuelto motivo de chiste ver en el escenario escenas de mis obras o repeticiones de los elementos que suelo usar en escena-, creo importante señalar que la particularidad de un verdadero artista consiste en crear universos únicos desde su ser más profundo.

Copiar, o hacer algo “parecido” de alguna manera aniquila la naturaleza creativa de aquellos que se quieren dedicar al arte. Muchos me preguntan cómo es que mi trabajo tiene tanta presencia nacional e internacional. Creo que se debe a mi necesidad constante de crear sin perder de vista lo que ya han hecho los otros para no repetir y en esa medida proponer siempre un trabajo original. 

Me apena descubrir esta carencia en generaciones y generaciones de licenciados en actuación, es inevitable preguntarse: ¿No les ensañarán ética en la escuela? ¿Qué sienten y piensan de las enseñanzas vertidas y ahora aplicadas a mal copiar? Supongo que muy dentro de cada uno vive la verdad y se mira día a día con los deseos de realización.

Pobre verdad de los falsos, tan atropellada con el deseo de hacerse un nombre. Nosotros seguiremos creando sin detenernos a lamentar las copias que  encontramos. La obra que nos copiaron ayer, está muy lejos de la que hacemos hoy, porque los plagiadores siguen siendo reyes en el estado de los tuertos, mientras nosotros hacemos teatro en cualquier lugar del mundo.

Los mejores compañeros que he encontrado: Andrea Herrera, Raúl Niño, Anaii Cisneros, Carlos y Miguel López, no tienen licenciaturas, pero son grandes artistas que aprendieron lecciones de ética en la escuela que es la vida.

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