18 de Diciembre de 2018

Opinión

Expectativas y publicidad oficial

Comienzo esta colaboración con la definición de expectativas, según Wikipedia: “Es lo que se considera lo más probable...

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Comienzo esta colaboración con la definición de expectativas, según Wikipedia:
“Es lo que se considera lo más probable que suceda. Una expectativa, que es una suposición centrada en el futuro, puede o no ser realista. Un resultado menos ventajoso ocasiona una decepción, al menos generalmente. Si algo que pasa es completamente inesperado suele ser una sorpresa. Una expectativa sobre la conducta o desempeño de otra persona, expresada a esa persona, puede tener la naturaleza de una fuerte petición, o una orden, y no sólo una sugerencia”.

“Si la expectativa no se cumple, el sujeto podría experimentar decepción. Sin embargo por lo general si la realidad supera las expectativas la persona podría sentir alegría por la sorpresa”.

“La expectativa está vinculada a las predicciones y previsiones, a mayor cantidad de certezas en el futuro mayor será la probabilidad de que se cumpla la expectativa”.

Mis conocimientos en materia económica, igual que los de millones de mexicanos, son los básicos. Me entero de noticias a través de lo que leo en internet, periódicos, a veces radio.  Generalmente las noticias son sobre proyectos que en algún momento se van a realizar, o sobre hechos relacionados con la violencia. Las noticias sobre economía, creo, son más bien del tipo anecdótico, sobre la presencia del presidente de la República, Enrique Peña Nieto o del secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, en la convención de los  banqueros, o en algún foro internacional, de esos foros que se convierten en portadas de periódicos, aunque rara vez incidan en la vida del ciudadano común. Existen pocos espacios en los medios de comunicación en los que se analice la situación económica nacional; de lo estatal, mejor no hablamos. 

Por eso me permitiré una cita textual de quienes son parte del equipo del Secretario de Hacienda, conductor en materia económica de este gobierno: México no crecerá 3.9% como se tenía previsto, sino 2.7%, luego que Fernando Aportela, subsecretario de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), diera a conocer este 23 de mayo que se ajustó la perspectiva de crecimiento económico para el país. De esta forma, Hacienda corrigió a la baja, por segundo año, sus proyecciones, quedando en medio del rango de Banxico de 2.3% - 3.3%. Por su parte, Ernesto Revilla Soriano, titular de la Unidad de Planeación Económica, señaló que el 2.7% es prácticamente igual, apenas superior, a los últimos 14 años (http://www.animalpolitico.com/2014/05/el-pib-crecio-1-8-anual-en-primer-trimestre-inegi/#ixzz32e7hJhj7).

Ya quedaron atrás los días de campaña, el marketing electoral previo a julio del 2012 fue sustituido por una estrategia comunicación política en la que se mencionó hasta el cansancio el slogan: Mover a México. En los medios internacionales se citó incluso algo que se denominó el Momentum Mexicano. A través de una bien diseñada estrategia de comunicación (supongo que por expertos que cobraron muy bien por sus servicios),  durante los primeros meses de este sexenio se intentó crear la percepción de que se acercaban grandes cambios. 

El secretario de Hacienda fue galardonado recientemente como el Secretario de Finanzas 2014 por la revista económica The Banker. Ante los medios de comunicación internacionales y en los medios de comunicación nacionales se ha intentado crear la percepción de que estamos en el mejor escenario, que vamos bien, que pronto estaremos mejor. Sin embargo la realidad de millones de mexicanos no corresponde con ese discurso. 

Durante muchas décadas se habló de las reformas estructurales; cientos de libros, análisis de diferentes expertos en economía y en políticas económicas han inundado el espacio público. Ese tema de las reformas y de la necesidad de llevarlas a cabo fue durante mucho tiempo el argumento del porqué la realidad mexicana contradecía a lo que se supone debe pasar en un país después de aplicar las recetas prescritas. 

Hoy, a pesar de que los tres principales partidos han procesado algunas de las reformas estructurales o de gran calado, como también les gusta decir a los expertos, la realidad vuelve a contradecir el optimismo sexenal.

Normalmente los partidos de oposición, quienes no tienen espacios en el poder Ejecutivo, pero que pueden convertirse en factores de poder en el Legislativo, asumen una posición crítica frente al Ejecutivo federal. Y vienen las declaraciones en los medios en los que se fijan posturas frente a temas económicos. A veces, algunas marchas; discursos en mítines. Los partidos políticos funcionan en ese sentido como conductores del descontento frente a las políticas públicas de quienes encabezan el gobierno federal.  Las posiciones políticas de los institutos políticos matizan, contrastan las posiciones de las políticas públicas aplicadas, con las que ellos creen deben de ser las correctas.

Las expectativas generadas por el equipo económico del actual grupo político en el poder no han sido cubiertas. 

En todo caso hemos sido testigos de reformas constitucionales que quizás en algunos años modifiquen algunas políticas públicas. Pero hoy, como reconoce Ernesto Revilla Soriano, titular de la Unidad de Planeación Económica, el 2.7% es prácticamente igual, apenas superior, a los últimos 14 años.

Las expectativas funcionan como aliciente, quizás de alguna manera como estímulo para la inversión, pero las expectativas no son la realidad. 

La crítica al desempeño de los funcionarios del gobierno puede venir de cualquier ángulo, de cualquier actor social. Si la crítica proviene desde algún partido político, la explicación que se intenta argumentar es que los critican porque son de la oposición (con ese argumento se refuerza la idea de que la oposición critica todo, lo que genera desaliento de los ciudadanos). Pero si la crítica viene de medios internacionales, de expertos en políticas económicas, ya no se puede intentar explicar con esos argumentos. No es un tema para sacar beneficios políticos.  

Después de varias décadas, con el pretexto de que México no avanzaba por no realizar las reformas estructurales, se acabó ese argumento. Ya sucedieron algunas reformas, otras se realizarán en unos meses. Uno de los comerciales que más vimos y escuchamos los mexicanos en los últimos meses fue el del slogan: Entonces no se puede, entonces sí se puede. Mediante ese comercial se intentó generar la percepción de que la situación social de los mexicanos iba a cambiar. 

Por eso el título al que alude esta colaboración. Después de gastar más de cuatro mil millones de pesos en comunicar sus mensajes sobre políticas públicas, en su primer año de gobierno el Ejecutivo federal y los anuncios con el estribillo de ¨Mover a México”,  queda claro que de acuerdo a lo expresado por los funcionarios federales de la Secretaría de Hacienda, han movido a México en el mismo porcentaje que se ha movido en los últimos 14 años.

Ya fueron suficientes comerciales, ya fueron muchos anuncios, necesitamos que cambe la realidad de los ciudadanos comunes, que se generen empleos, y que la economía del país crezca, en otras palabras: necesitamos lo que nos han dicho que pueden hacer los mismos políticos durante los últimos 50 años. Y que no lo han podido hacer. 

No necesitamos más imágenes y audios del presidente o de gobernadores o presidentes  municipales diciéndonos que están cumpliendo el trabajo para el que fueran electos. No necesitamos más publicidad como la del presidente en un Selfie con el actor de moda de una serie sobre política en Estados Unidos. No son necesarias más fotos de presidentes municipales diciendo noticias que no comunican nada útil a la población. A lo mejor sería más útil que transparenten sus cuentas, a las que de manera legal llaman cuentas públicas (pero que no son realmente públicas). 

No es necesario portadas en revistas como Time presentando a un salvador. Las expectativas se reducen conforme se va acabando el periodo de gobierno. 

Como lo he mencionado anteriormente, tenemos un claro déficit de credibilidad en las autoridades. Seguir con el discurso de las expectativas no es la solución, al contrario,  aumentará la desconfianza hacia los burócratas de los tres niveles de gobierno. Y en menos de un año nuevamente habrá campañas electorales, con slogans y toda la parafernalia de expectativas en un país que cada vez cree menos en quienes dicen que los representan. 

La repetición de discursos vacíos, huecos, carentes de contenido en los que se intenta crear o fabricar una noticia sobre la situación económica aumenta el déficit de credibilidad de los ciudadanos. 

En algún momento de la vida de la República sería bueno que los burócratas del ramo económico hablaran realmente de cómo funciona este país, con millones de desempleados, millones de trabajadores informales, con niños trabajando, con millones de mexicanos que se fueron al otro lado de la frontera porque este país sigue sin poder ofrecer una posibilidad de desarrollarse. 

Tenemos, como lo han dicho algunos expertos, un capitalismo de cuates, con un gobierno caro e ineficiente y que sigue gastando dinero público en generar expectativas mediáticas, y que en realidad sigue contradiciendo. La terca realidad nacional.  

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