18 de Septiembre de 2018

Opinión

La familia, un gran valor

¿En verdad la sangre nos une? ¿O es lo que vamos sembrando poco a poco con el paso de los años y que a pesar de dificultades y errores que cometamos estamos ahí para disparar la crítica y al final querernos y apoyarnos?

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En un fin de semana, cuando me encuentro sola reflexionando y recordando quiénes son los que conforman  mi familia, vienen a mí mayormente risas y carcajadas o tal vez unas lagrimillas, al repasar cada personaje de mi familia directa y extensa, sus personalidades, sus chistes, sus bobadas, sus temores o simplemente sus errores y me hacen cada día quererlos más.

Recordar al papá panzón que al paso de los años sigue teniendo reacciones de un niño de 10 años; la prima despistada que suele decir: 'Me lo devuelves, con V de devolución'; la tía que se duerme  en las fiestas en medio de música, ruido y gritos y de los niños que corren alrededor; el primo que tiene que negociar (lavar, barrer) con su esposa para poder ver el futbol tranquilamente aunque sea medio tiempo; la tía 'sucia' que sólo manda imágenes tres equis en el Whatsapp; la otra prima ideítas que colecciona botellas para hacer floreros inexistentes; el 'tío codorniz' que alardea de sus casas y sus autos; la mamá que ante todas las infecciones, dolores o malas sensaciones recomienda solucionarlo con sábila; los sobrinos que apenas están descubriendo que después de los juegos de video hay vida allá afuera; la cuñada que aunque no lo reconozca adora a la hermana de su esposo; el hermano callado y hasta tímido pero que con 'dos aguas frescas' es el más sociable del mundo; el primo campeón mundial de todas las versiones de zumba y popular en los parques; y por supuesto no podía falta el pilar donde giran todas los personas mencionadas y no mencionadas, la abuela que con las anécdotas de su juventud, típicas mentadas de madre que se le perdonan, todas propias de sus canas, después de disfrutar su puchero, frijol con puerco y su carne salada. 

Todos son parte de una gran familia, a muchos no los mencioné pero los tengo en mi corazón y son parte importante y fundamental de lo que soy yo, con mis defectos y mis virtudes; a esta familia no la elegí, sino tuve la fortuna de pertenecer a ella porque ahí nací. 

La mayoría tenemos parentesco de sangre, pero pienso y reflexiono, ¿en verdad la sangre nos une? ¿O es lo que vamos sembrando poco a poco con el paso de los años y que a pesar de dificultades y errores que cometamos estamos ahí para disparar la crítica y al final querernos y apoyarnos? No somos perfectos, pero sí somos una gran familia. ¿La tuya cómo es?

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