23 de Septiembre de 2018

Opinión

Felipe Carrillo Puerto

El Consejo de Guerra que lo condenó a Felipe Carrillo Puerto fue ilegal, como el propio Carrillo Puerto se los lanzó a la cara: “Soy inocente".

Compartir en Facebook Felipe Carrillo PuertoCompartir en Twiiter Felipe Carrillo Puerto

La figura de Carrillo Puerto rebasa con mucho las fronteras de su estado natal y de su propia época. A pesar de su brevedad, tanto su paso por la gubernatura como la intensidad y claridad de su pensamiento tocan de muchas maneras la historia del siglo 20 nacional. Puede decirse que la herencia del Partido Socialista del Sureste apenas es recogida en alguna medida por el gobierno del General Cárdenas y vuelta a olvidar al mismo ritmo en que se había mitificado su figura.

Incluso la canción “Peregrina”, con el romance que en ella subyace, forma parte del folclor y del imaginario popular mexicano.

Que mucho queda aún por reflexionar en torno a él, por discutir, aprender y descubrir lo demuestran, por ejemplo, las exposiciones que, durante este mes y los de febrero y marzo, se vendrán haciendo por la Biblioteca Yucatanense (como dio cuenta Milenio-Novedades), a través de la Sedeculta, con ocasión del 90 aniversario del asesinato de Felipe Carillo Puerto.

Pongo con toda intención la palabra asesinato, porque eso fue lo que ocurrió hace 90 años. No se le puede llamar simple deceso, pues no murió de muerte natural, ni ejecución, porque el Consejo de Guerra que lo condenó fue ilegal como el propio Carrillo Puerto se los lanzó a la cara: “Soy inocente. Y este Consejo es ilegal. Como gobernador sólo puedo ser juzgado por la Cámara y, como civil, por autoridades civiles. Ustedes como hombres de derecho lo saben”.

Esas palabras, en boca de un Carrillo Puerto que escapa de los murales hagiográficos para plantear preguntas al público de hoy, forman parte del espectáculo “Felipe Carrillo Puerto. El hombre que no debió morir”, que fue presentado por la Escuela Superior de Artes de Yucatán bajo la dirección de Pablo Herrero con ocasión del homenaje que terminó en el lugar de su fusilamiento. 

El espectáculo se presentará nuevamente a fines de este mes y es deseable que tenga una temporada, al menos paralela a la muestra de la Biblioteca Yucatanense, durante la cual sobre todo los estudiantes puedan acercarse a la figura del “Apóstol Rojo”. 

Otro personaje recuperado por el espectáculo de Pablo Herrero es Elvia Carrillo Puerto, para quien “primero está el servir al otro, al más indefenso, no para protegerlo, sino para enseñarlo a luchar por su libertad por sus principios y costumbres, por su tierra…”

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios