21 de Septiembre de 2018

Opinión

Feliz Día del Libro

Tras leer 'Platero y yo' me pegué una aburrida. Pensé: Los libros no son para mí. Después encontré al Marqués de Sade. ¡Me lo acabé esa misma noche!

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Es curioso que Gabriel García Márquez muriera a unos días de celebrarse el día internacional del libro, tan curioso como los miles de cibernautas que le lloraron sin haber leído jamás un libro suyo. Recuerdo que una amiga me invitó a una conferencia de Gaby Vargas -conocida autora por sus recetas de éxito y superación personal-, me sentí comprometida y no pude decirle que no creo en las fórmulas perfectas para la vida. Así que me encontré en un salón del Centro de Convenciones Siglo XXI oyendo a una señora -muy peinada y fresa- hablar de sus libros y de cómo se había superado. En el clímax de su charla dijo: “Ya tenía mis libros, programas de radio y televisión, era la autora más vendida, y mi marido me dice que quiere el divorcio. En ese momento me di cuenta que nada de lo que había conseguido valía la pena si no tenía la mano de mi esposo, pensé que el triunfo era un fracaso si era una mujer divorciada y sola”. Me enojé tanto que me puse de pie y dije: ¡Esto es más de lo que puedo soportar! y me salí. 

No puedo aceptar que una mujer se considere un fracaso si no tiene un hombre a su lado. ¿De eso hablan los libros de esa señora? ¿De la dependencia y los estereotipos? ¿Sus fórmulas mágicas nos harán a todas fresas peinadas con espacios televisivos? Sé que hay gente que encuentra sentido en los libros de Gaby Vargas, hay quien dice que le ha cambiado la vida. Es una opinión respetable. A mí me bastó oírla para no leerla. Creo que las mujeres no necesitamos ese tipo de discursos, que no todas aspiramos a lo mismo y los caminos del éxito son inimaginables. Creo en la perseverancia, en la disciplina y el compromiso. Nadie debe decirnos qué libro es el más maravilloso de todos, lo hermoso está en leer y descubrirlo. Recuerdo cuando de adolescente me insistieron en leer “Platero y yo” me pegué una aburrida. Pensé: Los libros no son para mí. Días después me encontré los cuadernos del Marqués de Sade. ¡Me lo acabé esa misma noche!

La bondad de los libros es que están ahí, esperándonos, dispuestos a sacarse el corazón en el momento en que lo queramos y volvérselos a guardar si nos aburrimos o preferimos la televisión. Quien escribe debe leer, quien vive debe leer. La lectura nos permite salir de este círculo complicado en el que hemos convertido el mundo y adueñarnos de los mundos extraordinarios que habitan las páginas. “Apaga la tele y enciende un libro”. Un gran lema, igual que entender que los libros no nos hacen mejores pero sí ciertamente nos regalan la felicidad con todas sus letras.

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