21 de Agosto de 2018

Opinión

Al filo de la navaja

Podemos combatir la corrupción y la impunidad, alzando la voz ante los desaciertos y voracidad de gobernantes y servidores públicos que olvidan que les pagamos para ser eficientes.

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Estás viendo temblar y no te hincas.-  Dicho popular  

Actualmente, la falta de confianza de los mexicanos en el gobierno, instituciones y justicia de nuestro país nos genera trastornos de ansiedad, que es un estado de desasosiego y un comportamiento de prisa y angustia. 

Cada persona puede experimentar determinados tipos de emoción, según lo que le preocupe y las ideas que tiene acerca de sí mismo y del ambiente en el que vive. Así las emociones responden a cómo cada quién “se cuenta su cuento”, es decir: el significado que le damos a los acontecimientos que nos conmueven produciéndonos enojo, miedo, ansiedad, culpa, alegría, placer, etc. Observar las emociones predominantes en la persona nos permite entender cómo interpreta los sucesos de su vida y cómo le afectan. 

Todos formamos imágenes idealizadas de nosotros mismos y de los aspectos de la realidad social, cultural y económica. Los ideales son una guía y un objetivo a alcanzar. No siempre son posibles pero nos impulsan a seguir avanzando para el logro de metas que apuntan a los mejores medios para avanzar y transformar los ambientes familiares y ciudadanos. 

La inteligencia nos permite reconocer las circunstancias de lugar, tiempo y condiciones de vida para transformar las adversidades en oportunidades y lograr el desarrollo y bienestar propio y de los demás. Hay que tomar consciencia de que TODOS somos protagonistas e influir en el conjunto social para mejorar las condiciones de salud, educación y economía tan precarias actualmente. 

Podemos combatir la corrupción y la impunidad, alzando la voz ante los desaciertos y voracidad de muchos gobernantes y servidores públicos que olvidan que les pagamos para ser eficientes y eficaces en la administración de las leyes, bienes, servicios y orden público. Todo esto con los recursos aportados por los ciudadanos. 

Sin embargo, mientras tú y yo no cumplamos con honestidad nuestros deberes ciudadanos y no estemos atentos a los resultados de la administración pública en todos sus niveles, para reconocer lo correcto o demandar y sancionar lo que no lo es, continuarán la corrupción, criminalidad e impunidad que imperan hoy en nuestro país.  

Al reconocer la problemática actual, podremos afrontar con decisión y valentía las situaciones de inequidad que prevalecen para revertir el caos tan doloroso en el que se encuentra, ahora, nuestro México.

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.

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