25 de Septiembre de 2018

Opinión

Filosofar a martillazos (2)

Dalí y Picasso son representantes del surrealismo y del cubismo respectivamente. No obstante ello hay quienes cuestionan sus cuadros: ¿Son artísticos? ¿Para quiénes? ¿En dónde radica el arte?

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Nietzsche anuncia el inicio de la posmodernidad y el destino de los próximos tres siglos, al identificar la primacía de lo subjetivo y lo relativo sobre la razón en las formas de ver las cosas.

Sostiene que no hay hechos sino sólo interpretaciones sobre las cosas, la conversión de un mundo en fábula, es decir el mundo es interpretación. Cada quien interpreta moralmente los hechos.

Los grafiteros sostienen que lo que hacen es arte, empero hay otros que sostienen que eso no son más que actos vandálicos.

El divino Dalí y  Picasso son representantes del surrealismo y del cubismo respectivamente. No obstante ello hay quienes cuestionan sus cuadros: ¿Son artísticos? ¿Para quiénes? ¿En dónde radica el arte? Cada quien interpreta el arte desde su perspectiva, desde su lugar o su espacio. Efectivamente, en la actualidad la razón es la sinrazón.

El tango “Cambalache” sostiene magistralmente: “…que falta de respeto que atropello a la razón, cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón…”. La razón para los posmodernistas está eliminada, reducida a su mínima expresión, por eso Nietzsche se aferra a la existencia porque el intelecto o la razón, según él, están destrozados, aniquilados.

Al final de su vida Nietzsche entiende que la crítica sin propuesta es mero ejercicio intelectual y se debe dar paso a la  transformación de la realidad. “Filosofar a martillazos” no sólo es el título de una obra de este autor. El término encierra la idea de construir, de transformar las cosas para mejorar. Es una de las grandes propuestas de este autor.

Para Nietzsche la sociedad tiene invertida la escala de valores, es decir los verdaderos valores son los menos importantes y los menos importantes son a los que la sociedad contemporánea les otorga una gran posición. Es lo que él llama la transvaloración de la moral.

Junto con Carlos Marx y Freud, Nietzsche forma parte de los llamados “filósofos de la sospecha”, posiblemente porque ponen en entredicho los grandes paradigmas dominantes de occidente del siglo XIX y XX. Gran parte de los detractores de Nietzsche lo consideran un autor tumultuoso, políticamente incorrecto  y hasta peligroso. Se esté de acuerdo o no con las ideas de Nietzsche, sus obras son lectura obligada para quienes intentan entender la compleja realidad de por lo menos los últimos tres siglos.    

“Filosofar a martillazos” es una gran idea nietzscheana para quienes pretenden transformar las instituciones en aras de mayores estadios de bienestar para todos.

Hagámosle caso a Nietzsche, filosofemos a martillazos.

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