23 de Septiembre de 2018

Opinión

Fin de las campañas

Ayer llegaron a su fin las campañas proselitistas de quienes pretenden ocupar las 10 sillas municipales e instalarse en el Congreso local.

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Ayer llegaron a su fin las campañas proselitistas de quienes pretenden ocupar las 10 sillas municipales e instalarse en el Congreso local. Desde hoy inició un receso que culminará este domingo, a primera hora, cuando inicien las votaciones y comience a escribirse la historia de este proceso.

La fase más intensa se vivió en Cancún, con una ofensiva descomunal lanzada sobre la posición que define el rumbo de la contienda, porque ahí se concentran ocho de los 15 distritos, y por el peso de esa alcaldía que en dos ocasiones consecutivas le ha dicho no al PRI, lastimando su orgullo y obligándolo a intensificar esfuerzos para reconquistar a la esquiva dama. En cambio, en el sur las contiendas se vivieron y padecieron a un ritmo lento, con candidatos con recursos muy modestos, que apenas hicieron algunos movimientos para difundir sus propuestas, quejándose por la falta de recursos que se concentraron en el norte.

Este fue el común denominador y marca una tendencia que se irá acentuando en cada proceso electoral. Pero todo Quintana Roo es un tablero muy interesante, ya que sus habitantes se han preocupado en gran medida por el estado de sus respectivos ayuntamientos, lo que no implica una afluencia masiva a las urnas porque los niveles de abstencionismo se han mantenido constantes en los dos centros turísticos más importantes del estado: Cancún y Playa del Carmen.

Lamentablemente, los quintanarroenses fuimos privados de la manoseada y jamás aterrizada opción de los debates; pero organizados sin esas restricciones rigurosas y excesivas, que eliminan lo atractivo de tales encuentros, para convertirlos en el mejor remedio contra el insomnio más rebelde.

Los debates no deben ser un recurso de las campañas, sino una exigencia social para conocer a los candidatos fuera de su zona de máxima seguridad, donde hasta la fotografía más inofensiva es programada por el equipo de apoyo.

Y en estas campañas las redes sociales jugaron un papel muy destacado, ya que fueron el vehículo óptimo para difundir actividades y todo tipo de mensajes, convirtiéndose en un foro libre para opinar, con el ingrediente negativo de las ofensas y golpeteo.

Pero en lo global su balance es muy positivo, ya que fueron la única plataforma para los candidatos más modestos. El esperado desenlace del proceso dejará sobre la mesa muchas lecciones que deben ser atendidas por la autoridad electoral y por los dirigentes de partidos políticos y sus candidatos y estrategas, pero para ello aguardemos el desenlace del proceso de este domingo.

El día clave se acerca, y todos los quintanarroenses en edad de votar debemos acudir a las urnas, porque el abstencionismo descalifica nuestro sistema de competencia, nada económico por cierto.

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