18 de Septiembre de 2018

Opinión

El fin de una era

Será para los historiadores registrar sus logros y el impacto de su legado...

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“Estoy de pie aquí, agradecido por la diversidad de mi herencia, consciente que los sueños de mis padres viven en mis dos preciosas hijas. Estoy parado frente a ustedes consciente que mi historia es parte de una -más grande- historia americana; que estoy en deuda con todos aquellos que me precedieron, y que en ningún otro país del mundo mi historia es siquiera posible”. Con estas palabras, el martes 27 de julio del año 2004, poco después de las 9:45 de la noche, comenzó un discurso, que a la postre sería el punto de inflexión que lo llevaría a ocupar la Presidencia de los Estados Unidos de América y el inicio de una era.

Contó una historia que conectó con el mundo; una que sería el punto de partida en su camino a la Casa Blanca. En sus palabras: la historia de un niño flaquito, de nombre chistoso y origen humilde que creía que América tenía un lugar para él. Y, vaya que lo tuvo; al grito de “Yes, we can”, los americanos lo hicieron su presidente y el mundo lo hizo suyo. Su mensaje de esperanza y optimismo inspiró a una generación entera.

Será para los historiadores registrar sus logros y el impacto de su legado; pero lo que sí es cierto es que como ninguno ha sabido conectar con su audiencia. Es un comunicador privilegiado.

A pocos días de entregar su mandato; en su discurso de despedida, nos recuerda que el puesto más alto de una democracia no es el de presidente, sino el de ciudadano; que el funcionamiento de una democracia y el bienestar de un país requieren, más que de políticos profesionales, de ciudadanos comprometidos.

En sus palabras: “Te necesita a ti, no sólo cuando hay una elección, no sólo cuando tus intereses están en juego, sino sobre todo el lapso de una vida. Si estás cansado de discutir con desconocidos por el internet, intenta hacerlo en persona. Si algo necesita arreglo, amárrate las agujetas y sal a organizar. Si estás decepcionado con tus oficiales elegidos, consigue firmas y postúlate para un cargo de elección popular. Preséntate. Échate un clavado. Persevera”.

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