22 de Septiembre de 2018

Opinión

Firmeza ante el violento

Es primordial que el Dr. Narro convoque al Consejo Universitario para establecer las acciones a tomar en el caso de delincuentes que ocupan la UNAM.

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A los preocupantes eventos sucedidos en estos días por las acciones de terrorismo efectuados por maestros de la coordinadora de trabajadores de la educación en el estado de Guerrero se suma la toma violenta de la rectoría de la UNAM por  delincuentes identificados. 

Se entiende que la razón que asiste al rector sea “la integridad y funcionamiento pertinente de nuestra casa de estudios”, pero extraña que no llame a las cosas por su nombre, diciendo que se trata de un vergonzoso incidente,  perdiendo de vista la justa dimensión de lo sucedido. 

Las leyes mexicanas y el estado de derecho protegen y ofrecen la fuerza pública a quienes se ven invadidos y sometidos por extraños en su propia casa. 

La postura del Dr. Narro, rector de la UNAM, en este caso, no corresponde a un líder que actúe a la altura de las circunstancias, porque si bien aclara que defenderá la Universidad con entereza y sin caer en provocaciones, no es haciendo exhortos a los invasores que dirigieron y realizaron este ultraje a que desalojen las instalaciones de inmediato, o tratando con prudencia un acto a todas luces unilateral y falto del mínimo respeto a la UNAM como lo logrará. 

Es lamentable contra todos los órdenes de la justicia que el Dr. Narro abogue por el diálogo ante un suceso donde la sinrazón, la violencia y la imposición son las principales características de los agresores y la prudencia sea sólo un paliativo a un discurso que no convence a nadie.

Ante tal sinrazón es urgente y primordial que el Dr. Narro convoque al Consejo Universitario para establecer, de una vez por todas, las acciones a tomar en el caso de delincuentes que ocupen por la fuerza y hagan uso indiscriminado de las instalaciones de nuestra máxima casa de estudios. 

Privilegiando sí, la fuerza de la razón, pero en su momento la autoridad necesaria para desalojar a los intrusos, evitando paralizar las actividades fundamentales, respetando los derechos de los universitarios.

La autonomía universitaria implica discutir y resolver internamente las controversias entre estudiantes, trabajadores y maestros. En ocasiones, accediendo a paralizar las labores docentes en tanto se llega a un acuerdo, pero  dicha autonomía no debe ser patente de corso para que ningún ciudadano asuele, destruya u ocupe instalaciones propiedad de todos los mexicanos. Vaya biem.

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