23 de Septiembre de 2018

Opinión

Funciona la Inteligencia de las Policías

En el contexto de tanta noticia negativa sobre inseguridad hay una en particular que resulta alentadora: el trabajo de Inteligencia de las corporaciones policiales está funcionando...

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En el contexto de tanta noticia negativa sobre inseguridad hay una en particular que resulta alentadora: el trabajo de Inteligencia de las corporaciones policiales está funcionando. 

En poco tiempo las Policías detuvieron a los sicarios que ejecutaron al mando policial en la región 219 de Cancún. Agentes de diversas instituciones rastrearon comunicación para obtener el paradero de los delincuentes y detenerlos en el aeropuerto, una zona federal. Meses antes frustraron un secuestro en Chetumal gracias a operaciones similares y con la misma tecnología.

En ambos casos la tarea de Inteligencia rindió frutos. 

Lo mismo ocurrió el miércoles pasado, cuando la Policía Judicial desbarató una banda dedicada al secuestro cuyos miembros elegían a las víctimas por Facebook.

En todos estos hechos recientes las brigadas cibernéticas desempeñaron un rol fundamental para rastrear, monitorear y avisar los movimientos de la contra. Gracias a la utilización de equipo sofisticado y una comunicación permanente entre las corporaciones, hoy familias enteras intentan recuperar el sueño porque la pesadilla ya terminó.

De lo anterior cabe resaltar un aspecto importantísimo que suele ponerse en duda o incluso demeritarse; esto es la colaboración entre Policías. Y suele demeritarse porque la rivalidad entre estas por el crédito es asunto conocido. El ego de los mandos, la jurisdicción y otros elementos han entorpecido los trabajos. 

La estrategia empieza a cambiar. Dos ejemplos; el primero, de uno de los casos arriba presentados. Cuando ejecutaron al coordinador de Seguridad Pública, Gumersindo Martínez Gómez, llegaron al velorio representantes de las otras corporaciones no solo para actualizar un protocolo que rara vez se hace público, sino para demostrar la unión de todas las instancias ante los criminales y la sociedad. 

Quienes presenciaron el momento lograron percatarse de que ese mensaje a la familia y a la población en general -una vez publicada la noticia del sepelio- tranquilizó a personajes de esferas públicas y privadas. El asunto es que lograron el objetivo y se detuvo a los responsables del homicidio.

El segundo caso guarda relación con un tema publicado en este espacio la semana anterior, es decir, el actuar del personal de Aduana.

Por instrucciones del presidente Enrique Peña Nieto arribó hace algunos días una comisión de especialistas con una tarea singular: unificar los esfuerzos de Aduana y la Policía Federal en el aeropuerto de Cancún. Es de suponer que con ello mejorará el trato entre personal de ambas instituciones, planearán faenas conjuntas para mejorar las revisiones y los resultados pronto pueden ser favorables en materia de incautaciones, un ámbito duramente criticado por el aparente trasiego cuantioso de drogas.

Quienes participan saben que, para optimizar esa tarea, la confianza debe ponerse a prueba, compartir información, evitar el protagonismo y que la estrategia sea permanente.

En paralelo, que la Policía Cibernética esté bien equipada y con capacidad probada. Su operación ha sido pospuesta en no pocas ocasiones debido a innumerables inconvenientes. 

En Aguascalientes y el DF, por citar dos entidades donde funciona, la Cibernética ha entregado resultados nunca imaginados. En Quintana Roo urge su puesta en marcha total por su condición fronteriza y la evidente actividad criminal en varios giros.

En la coyuntura actual, son grandes pasos.

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