13 de Noviembre de 2018

Opinión

Ganancias ocultas

Cuando la “ventaja” es importante, seguimos actuando de la misma manera, negándonos inconscientemente a cambiar nuestro comportamiento.

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¡Cuántos pretextos fabrica el miedo! Doménico Cieri

¿Cómo es que muchos de nosotros parecemos tan poco hábiles para enfocar nuestras acciones y alcanzar los objetivos que “decimos” que queremos? Revisemos la teoría de “Las ganancias ocultas”, que se derivan de lo que NO queremos conscientemente. Todos actuamos por lo que nos parece una “ventaja”, aunque ésta no lo sea realmente.

Cuando la “ventaja” es importante, seguimos actuando de la misma manera, negándonos inconscientemente a cambiar nuestro comportamiento y/o hacernos a un lado ciertas situaciones. Cómo cada quien se califica o se ve a sí mismo (autoconcepto) es determinante para el estilo de vida.

Ejemplo: si Rosa se considera débil e incapaz, estará llena de miedos y seguirá aferrándose a las personas que le parece que la protegen, aun cuando sea maltratada. La “ganancia oculta” es que le resuelvan su vida sin llevar la responsabilidad de sí misma.  Asimismo, cuando nos convencemos de ciertas “necesidades”, nos resistimos a lo que pone en peligro la satisfacción de dichas necesidades; ejemplo: la mamá que cree que sirviendo a sus hijos como esclava es como se asegura para sí el afecto y la aprobación de ellos; aunque se presione y fatigue, continuará haciéndolo aunque, paradójicamente, obtenga exigencias, desprecio y hasta rechazo de sus propios hijos. La ganancia, es seguir manteniendo “la familia” y cumplir con la premisa: “Todo por mis hijos”.

La falta de autorreconocimiento nos lleva a comportamientos sumisos, permitiendo caprichos, manipulación y majaderías de otros, con tal de parecer complacientes, [email protected] y capaces de servir, aguantar y callar sin esperar NADA en reciprocidad.

El temor a desagradar, a los esfuerzos que hay que hacer para lograr un cambio, el temor a “perder” al ser querido, hace que surjan pensamientos “mágicos” de: va a cambiar…,  todo va a arreglarse…, es mi culpa…, etc.

Al pensar que hemos cometido muchos errores, no sentimos incapaces de hacer bien las cosas. Esta creencia nos llena de ansiedad, desvalorización, desánimo y depresión que eliminan la voluntad para cambiar.

Aceptando la realidad de terminar con una relación tóxica y enfermiza, lograremos relaciones respetuosas y consideradas.

Recordemos: merecemos un buen trato, como el que nosotros brindamos a los demás (ganancia real). REVALORÉMONOS: somos personas valiosas.

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