11 de Diciembre de 2017

Opinión

Gendarmes y mando único

El reconocimiento a la labor de los militares en la lucha contra la delincuencia, sugiere que así lo entiende el Presidente.

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En el punto 5 de su estrategia de seguridad, Enrique Peña Nieto plantea reestructurar las policías, desde las federales hasta las municipales, que trabajaría en coordinación con las Fuerzas Armadas para finalmente llegar al mando único.

Es obvio que ese anhelado mando único –ya propuesto por Felipe Calderón– deberá recaer en un militar, pues son quienes mejor ejercen ese don que se decanta en la carrera de las armas. El reconocimiento a la labor de los militares en la lucha contra la delincuencia, sugiere que así lo entiende el Presidente.

El hombre que puede perfilarse para mandar a la futura renovada policía y la Gendarmería con sus 10 mil elementos sería el doctor Manuel Mondragón y Kalb, que si bien no es un militar de cuerpo de mando, sino un contralmirante médico cirujano retirado de la Armada, ha demostrado eficiencia y es reconocido como una autoridad en cuestiones de seguridad.

Entre sus muchos logros en la ciudad de México, donde se ha logrado reducir el alto índice de delitos, destacan la creación bajo su cargo de las policías típica, ribereña, de seguridad escolar, y la regulación de la policía turística, la fuerza de tarea y las fuerzas especiales. Además, durante su gestión se estableció por primera vez en la República y en la capital del país la medición de alcohol en la sangre, a través del llamado alcoholímetro.

En contraparte, hay que reconocer que la actuación de otros militares en cargos policiales no ha sido del todo acertada. Ejemplos: el almirante Arturo Muñoz Villafaña en la SSP federal (recordado por el linchamiento de tres federales en Tláhuac, en 2004), y más cercanos, el almirante Gerardo Olavarrieta León en Seguridad Pública de Cancún en 2005, y el actual en ese cargo, general Bibiano Villa Castillo.

Pero he aquí los bemoles: los policías no entienden que el ejercicio del mando va en paralelo a la subordinación, la obediencia y la disciplina, cualidades y valores de los que, generalmente, carecen los gendarmes.

Una buena formación puede hacer de la Gendarmería Nacional un cuerpo modelo, como en otros países.
¿Será esto posible?

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