23 de Septiembre de 2018

Opinión

Gilberto y Yucatán (4)

En las ruinas ubicadas en la zona hotelera de Cancún existe un adoratorio a un dios maya llamado Hurakán.

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Una vez que pasó el susto del huracán del siglo GILBERTO, que cambió la historia en Yucatán, al transcurrir de los años se nos fue olvidando que la Península es el paso obligado de los huracanes que van del Mar Caribe hacia el Golfo de México, como ha sido siempre a lo largo de la historia.

Tan es así que los mayas tenían un gran respeto por este tipo de fenómenos meteorológicos, tanto que en las ruinas ubicadas en la zona hotelera de Cancún existe un adoratorio a un dios maya llamado Hurakán, que era una deidad que provocaba hambrunas, desgracias y muerte, pero los mayas yucatecos no tenían el nivel de prevención de que ahora gozamos y presumimos.

No bastó el paso del huracán del siglo para aprender la lección. Un nuevo periodo que abarcó de 1988 hasta 2002 en que fue bruscamente cortado fue más que suficiente para tomar otra vez confianza, olvidar todo lo pasado y volver a decir que en Yucatán no pasa nada y que lo que había sucedido era una terrible casualidad.

GILBERTO mostró, como todo fenómeno meteorológico intenso, lo que es capaz de destruir y hacer, hubo cosas que no pudieron regresar a como estaban antes, como la bocana de Chuburná Puerto, que fue aprovechada para hacer un puerto de abrigo, la carretera costera de arena de Sisal a Celestún, que fue borrada prácticamente del mapa en su tramo de Sisal a Punta Palmar y que sólo se pudo reconstruir la parte de la vía de Chabihau a Santa Clara y de este último lugar a Dzilam Bravo, sin tomar en cuenta que las bocanas abiertas por la furia de la marejada debieron ser respetadas y construir puentes o pasos de agua en esas zonas y no rellenarlas como para insinuar que aquí no pasó nada, y ni qué decir de otras construcciones donde no se aprovechó la lección de los daños por viento para hacer cambios en los diseños.

La naturaleza, sin embargo, tenía preparada para los yucatecos una nueva sorpresa en el año 2002 y este sorpresa venía con nombre: ISIDORO.

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