Grupos vulnerables, un mal sueño

Los adultos mayores requieren no sólo del apoyo del Estado, sino principalmente del cuidado familiar para no ser violentados, vejados y abandonados a su suerte.

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Agosto nos trae dos efemérides relevantes: hoy 9, Día Internacional de los Pueblos Indígenas, y el 12, Día Internacional de la Juventud, fechas importantes para reflexionar.

En el primer caso, sobre la situación actual a que se enfrenta nuestro digno pueblo maya, derivada de la imposición de la cultura occidental y de la marginación y abandono social. Súmele la difícil lucha por la consecución de sus derechos y conservación de su lengua, tradiciones, usos y costumbres.

En el segundo, la tarea que tienen los jóvenes para allanar obstáculos e integrarse con plenitud a la vida productiva.

La ONU, en su Programa de Acción Mundial para los Jóvenes, entre 15 y 24 años, considera prioritario combatir pobreza, desempleo, delincuencia, hambre y encontrar caminos para que la juventud acceda a las actividades productivas y los valores humanos. Según la ONU, existen cerca de 1,800 millones de jóvenes. Si la población mundial es de más de 7 mil millones de personas, podemos colegir que la mayoría poblacional rebasa la edad juvenil.

Los adultos mayores, considerados entre los grupos en situación de vulnerabilidad, requieren no sólo del apoyo del Estado, sino principalmente del cuidado familiar para no ser violentados, vejados, despojados de sus bienes e, incluso, abandonados a su suerte.

Como sociedad hagamos nuestro mejor esfuerzo para que las efemérides mencionadas puedan ser recordadas, algún día, sólo como un mal sueño: trabajemos para que no existan más los grupos en situación de vulnerabilidad, formando jóvenes con valores, sujetos de derechos pero conscientes de sus responsabilidades, revalorizando las costumbres y tradiciones de nuestra gran raza maya, de manera tal que sus integrantes no sólo se sientan orgullosos de pertenecer a esos pueblos originarios, sino que hasta presuman de ello.

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