15 de Octubre de 2018

Opinión

Guille Franco en 'Robero' Deschamps en Caleta-Caletilla

Instruyó para que los familiares de las víctimas de la tragedia de la Torre de Pemex, aunque no hayan sido sindicalizados.

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En un acto de generosidad francamente conmovedora, el C. líder sindical de Pemex, don Robero Deschamps, instruyó para que los familiares de las víctimas de la tragedia de la Torre de Pemex, aunque no hayan sido sindicalizados, obtengan de manera automática la plaza de los fallecidos. Antes que salir a buscar gas metano en las instalaciones, o de hurgar en el oscuro rincón a los negligentes y abúlicos que ni con el pétalo de una caricia mustia les dieron mantenimiento (o cuando menos, si fuera el caso que es muy poco probable, señalar a los funcionarios que no otorgaron los recursos necesarios para que las instalaciones no pudieran estar en peligro), inmediatamente hizo lo que sabe hacer: atraer agremiados y cuotas sindicales a fuerza de decisiones populistas.

Digo, aunque es padre tapar el sol con un dedo, no era mala idea que tan perínclito defensor de las causas de la prole desde su yate hubiera respondido más rápido a las urgencias de la empresa, que a su naturaleza de charro sindical.

Algo que solo puede ser comparado con las maravillosas declaraciones del nada talentoso Mr. Walton, alcalde de la alicaída república de Kafkapulco. El hombre, para trascender más allá de Caleta-Caletilla, afirmó ante la terrible violación de varias turistas extranjeras, en el mejor estilo de Murillo Karam, que “estas cosas suceden en todo el mundo”. O sea...

Claro, crímenes ocurren hasta en Finlandia, la diferencia es que en el resto del planeta se resuelven, pero en Guerrero suele ocurrir lo que en el resto del país, cunde la impunidad. Pero solo a un leve nivel del 95%, según la ONU. Y luego se quejan de que la gente, ante el valemadrismo de los burócratas de la seguridad, se injerte en un basilisco fuenteovejunesco como en Ayutla.

Afortunadamente ya se ha desatado el Plan DN-3 de las cortinas de humo en el inolvidable Guille Franco, ese delantero que en la selección demostró ser más bulto que Nery Castillo y Rafa Márquez juntos en el León. Este notable artillero nacionalizado, no solo se siente más incomprendido que la Constitución, sino que además acusó de estúpidos a los mexicanos por su exacerbado nacionalismo patriotero desde su natal Argentina. Cualquiera diría que tomó clases de relaciones públicas con García Luna Productions. O con García Ramírez en el IFE, donde es el rey del barrio.

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