24 de Septiembre de 2018

Opinión

Habemus Estado

Sólo una variable ha cambiado y es que con el gobierno de Peña Nieto hemos recuperado nuestro Estado.

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No cabe duda que hay perspectivas encontradas sobre la captura de Joaquín, el Chapo, Guzmán, la semana pasada, por miembros de élite de la Marina Armada de México; desde la incredulidad que se aprecia en las redes sociales hasta el rechazo que exhibieron quienes participaron en marchas en dos o tres ciudades sinaloenses para solicitar que lo suelten, evidentemente organizadas y costeadas por empleados y cómplices del capo, pasando por la, a veces piadosa, otras impúdica, conmiseración. 

No faltan quienes, a contrapelo del reconocimiento nacional e internacional expresados, busquen interpretar de manera sesgada cualquiera de estos hechos como síntomas inequívocos sea de la falta de confianza en las autoridades, sea de su carencia de credibilidad, o incluso de la “intrínseca perversidad” de los habitantes de este gran país. Nada más falso.

Porque no cabe duda que lo justo es que el delincuente, catalogado por los organismos de seguridad de Estados Unidos como el enemigo público  número uno, esté preso y no libre. Tan es así que por más de 13 años ha sido perseguido por las autoridades nacionales y globales, además de que las presuntas movilizaciones a su favor no pueden interpretarse como el sentimiento general que prevalece en la nación.

Sobre todo a la sombra macabra de las más de 60 mil víctimas del crimen organizado perpetradas por su cártel.

Y la prueba, en mi opinión, de que se trata de una acción meritoria por parte de nuestro sistema de seguridad nos la obsequian nuestros vecinos de Norteamérica que, a través de las voces, autorizadas o no, de sus agencias de seguridad, que tienen más de cien cabezas que se expresan, se han venido quejando amargamente de que los mexicanos no le hemos concedido el mérito que se merece la colaboración de su país en esa captura.

Y claro que se agradece que cumplan su parte en el convenio de colaboración acordado por Clinton y ratificado por Bush Jr. en Mérida y por Obama en Toluca, pero nos gustaría más que cumplan su parte en su propio país, cuyo consumo de narcóticos ha detonado esta actividad en México y Latinoamérica, donde las armas que pasan de contrabando surten a las organizaciones delictivas.

Porque desde la fuga del capo hasta la fecha, muchas cosas permanecen iguales: se mantiene y se incrementa el consumo de estupefacientes en América, la persecución del delincuente por las autoridades mexicanas; la colaboración norteamericana también.

Sólo una variable ha cambiado y es que con el gobierno de Peña Nieto hemos recuperado nuestro Estado: hay Secretaría de Gobernación, hay Procuraduría de Justicia, hay Secretaría de la Defensa Nacional, hay Policía Federal. Pero a diferencia de las anteriores éstas sí cumplen con su trabajo. Con más inteligencia que violencia.

Tienen razón, tal vez, los que piensen que no hay mucho mérito en cumplir con el trabajo al que estamos obligados, lo que pasa es que después de 12 años de ausencia, ahora sí tenemos Estado.

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