22 de Septiembre de 2018

Opinión

Hablando de ellas en su día

El creciente número de madres adolescentes y madres solteras que se ha presentado en Quintana Roo es un fenómeno que debe no sólo preocupar...

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El creciente número de madres adolescentes y madres solteras que se ha presentado en Quintana Roo es un fenómeno que debe no sólo preocupar, sino ocupar a todos los niveles de gobierno que deben impulsar políticas públicas que atiendan la raíz del problema, sin atender la superficie y mucho menos agotarse en un discurso de ocasión.

Tan sólo en la capital del estado y localidades y comunidades del sur se observa esta problemática, con jovencitas que a partir de los 12 años son obligadas a enfrentarse a la vida, habitualmente en condiciones económicas adversas.

Muchas jovencitas tienen ya en su cuenta un aborto cuando menos, y crecieron en un entorno de ruptura familiar, sin acceso a las campañas de prevención y planificación familiar, conociendo así la maravillosa experiencia de ser madres cuando deciden llevar adelante su embarazo, incluso siendo abandonadas por su pareja.

Numerosas mujeres, de adolescentes a mayores de edad, solicitan empleo en cadenas comerciales, gasolineras, e incluso bares, donde se desempeñan como meseras bajo condiciones de explotación criminal, dando algunas el paso a la prostitución. Incluso, propietarios de bares solicitan jovencitas de entidades como Campeche y Tabasco, renovando con frecuencia la oferta de personal.

El común denominador: jovencitas de 18 años, cuando menos, quienes son por lo regular madres solteras y cuando mucho con estudios a nivel secundaria.

Los sueldos que reciben son de miseria, y algunas son sometidas a acoso sexual y no tienen seguridad social. Muchas ganan el salario mínimo y sus esperanzas de ascenso son muy escasas.

Las condiciones adversas en lo económico afectan desde el inicio a los hijos, condenándolos a una situación sumamente complicada, sin acceso a educación y servicios de salud. David Álvarez Cervera, candidato del Movimiento Ciudadano a la alcaldía capitalina, es de los contados adversarios del PRI que tiene en su historial un triunfo en las urnas, ya que en el proceso de principios de febrero de 2005 derrotó a Cecilia Loría Marín, quien fuera poderosa Secretaria de Educación en casi todo el sexenio de Joaquín Hendricks.

Otra que ya conoce el triunfo es Jacqueline 

Estrada Peña –candidata del PRD a la alcaldía capitalina– , quien estando en juego la diputación por el IV Distrito (Rivera del Río Hondo) derrotó a la priista Sheila Fuentes Rivera, hija del fallecido líder cañero Nahum Fuentes Morales.

Con el salto que dio Jacqueline Estrada la pretendida coalición de facto recibió su tiro de gracia en la capital, donde el PAN postuló como su candidato a José Hadad Estéfano, quien irá a la batalla sin la coraza de una coalición necesariamente digna de cuidado.

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