12 de Diciembre de 2018

Opinión

Impronta divina

Tratar con alguien con rasgos neuróticos, tener preocupaciones económicas, etc. son oportunidades para crecer en la fe y en el amor.

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La honra puede ser mancillada, la justicia vendida, todo puede ser desgarrado; pero la noción del bien flota sobre todo y no naufraga nunca.- José Martí    

Todo lo creado por Dios es bueno potencialmente. Me parece que la misión más importante de nosotros, como seres humanos, creaturas de Dios, es confiar y hallar lo bueno en las situaciones que nos parecen adversas. Con esto se alimenta nuestra alma. 

Resulta fácil ver lo bello, lo bueno, la belleza de la obra divina en un hermoso amanecer, en una cumbre majestuosa cubierta de nieve, en la orilla del mar donde las olas rompen en una blanca playa, pero ¿podemos aprender a encontrar el bien aun en situaciones dolorosas?, ¿en las difíciles lecciones de la vida?, ¿en el trabajo arduo? 

Cuando, ante todo, nos proponemos ver lo que hay de sagrado en todas las cosas, sucede algo milagroso. Nos inunda una sensación de paz. Empezamos a aceptar situaciones, sucesos y personas como alimento para fortalecer nuestro espíritu.

Recordemos que todas las cosas tienen la impronta de Dios, así que todo actúa para nuestro bien. Por ejemplo, tratar con alguien con rasgos neuróticos, tener preocupaciones económicas, etc. son oportunidades para crecer en la fe y en el amor. 

Pensemos que Dios también creó a la persona que nos es desagradable, como también que a pesar de lo duro que pueda resultar el trabajo, somos afortunados y bendecidos por tenerlo. Desde lo más profundo de nuestra mente y de nuestro corazón procuremos recordar que todo lleva la marca de Dios. 

A veces no vemos la grandeza, la belleza y el bien de algo pero esto no significa que no lo tenga o no lo sea. Lo que pasa es que no estamos “mirando” con suficiente atención para captar ese algo inapreciable que nos deja: la paz interior, que se refleja también en el mundo exterior. 

Es cierto que hay momentos en los que recaemos en los hábitos de estar tensos, molestos, frustrados ante lo que consideramos “malo”; sin embargo, cuando esto suceda pensemos que ese revés trae un bien mayor y que va a “pasar”, que el sol brillará de nuevo porque la vida transcurre de un acontecimiento a otro. Muchas personas caen en el error de abandonarse sin explorar el crecimiento que van logrando en esperanza, confianza y fe. 

Lo importante es aprender a mantener la serenidad para escuchar la voz interior que nos anima y muestra el mejor camino. No desesperes, todo está bien en presencia de Dios que vela por sus creaturas.  

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.

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