20 de Septiembre de 2018

Opinión

Injustos impuestos al maestro

Mucha inconformidad genera en el magisterio el descuento del impuesto que la Secretaría de Educación del Estado le hace a través de sus nóminas.

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Mucha inconformidad genera en el magisterio el descuento del impuesto que la Secretaría de Educación del Estado le hace a través de sus nóminas, ya que dicha retención rebasa en mucho lo que justamente se debe cobrar al trabajador cuando éste recibe pagos atrasados, bonos e incluso pagos ordinarios de su salario.

Cabe recordar que en administraciones pasadas, cuando se hacían efectivos los pagos retroactivos de incrementos salariales, bonos y pagos de salarios atrasados por cubrir licencias o vacantes temporales, en los talones de cada cheque se desglosaban claramente las remuneraciones generadas por cada concepto y también las diferentes deducciones como: cuota sindical, cotización al Isstey y el impuesto sobre la renta (ISR).

Este se calculaba proporcionalmente sobre el impacto al pago quincenal, de manera que la contribución del trabajador era justa. Hoy las cosas han cambiado, si antes se detectaban algunos casos de retenciones  indebidas en los cheques, ahora las irregularidades son más frecuentes y los maestros pasan por un verdadero calvario para que se les aclare y, en su caso, reembolse la cantidad retenida injustamente.

La estrategia de “desplumar” al trabajador fue ingeniosamente adaptada a los tiempos de pago acordados en la negociación salarial, cuando, en los años 90, el incremento se anunciaba el 15 de mayo, el pago del retroactivo se efectuaba a más tardar en la última quincena de junio; hoy se paga el aumento retroactivo 15 meses después y, lo que es peor, el monto acumulado se junta con el pago ordinario aumentando considerablemente la percepción que, al aplicarle el tabulador hacendario, dispara el impuesto a cantidades que superan los 3 mil pesos o en algunos casos rebasan los 6 mil, dejando una reducida cantidad del incremento salarial. La misma suerte corren aquellos que cubren contratos durante varios meses.

Lo que llama fuertemente la atención es que los dirigentes sindicales, enterados del problema, nada han hecho al respecto, pues, durante sus recorridos por las escuelas, sólo se limitan a decir: “Se lo vamos a informar al secretario general a ver qué hace”, así, como carrusel, han girado durante meses ante la desesperación e impotencia de los maestros que son desplumados impunemente por esta práctica recaudatoria a todas luces injusta, ya que no se les cobra lo debido. Hagan algo por favor, no se queden impotentes con los brazos cruzados.

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