16 de Octubre de 2018

Opinión

Inteligencia contra el crimen

La profesionalización de los servicios de inteligencia comienza a principios de los años 90, soldados y marinos son entrenados por especialistas del FBI, la DEA y la KGB rusa.

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Efectiva labor de inteligencia. Ni un solo disparo. Operación quirúrgica. Frases como estas se escuchan tras la captura del Z-40, Miguel Ángel Treviño Morales, por la Armada de México, el pasado lunes. 

Sin duda, otro gran golpe de las Fuerzas Armadas a los cárteles de las drogas. Destacable también el alto grado de eficiencia alcanzado por la Infantería de Marina, que en el teatro de la guerra ha puesto en práctica su adiestramiento táctico y operativo.

Como parte de la estrategia militar, la inteligencia está asociada al espionaje. Su objetivo es recabar información sobre la capacidad humana y material de otro país o grupo para planificar las operaciones. Mucho de esto llevó a la detención del Z-40.

En México, la profesionalización de los servicios de inteligencia comienza a principios de la década de los noventa, cuando grupos selectos  de soldados y marinos son entrenados en el país por especialistas del FBI, la DEA e incluso de la desaparecida KGB rusa.

Es entonces cuando en el Ejército y la Armada se crean instancias para estos servicios de inteligencia militar y naval, mientras en lo civil se va consolidando el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) surgido en 1989.

Así, la labor que realizaban quienes eran calificados en las unidades militares y navales como “orejas” del mando y que llevaban y traían información que muchas veces eran sólo rumores o chismes entre la tropa, dio un giro de 180 grados hasta integrar lo que hoy es un servicio de elite: la inteligencia.

En la actual coyuntura de la lucha contra la delincuencia organizada es de capital importancia el servicio de inteligencia, y aún más: debe contar con la confianza de los ciudadanos y regirse siempre bajo el único y firme propósito de salvaguardar la seguridad de la patria. 

La futura Gendarmería relevará al Ejército en las calles, habrá que ver si puede con el paquete.

Anexo "1"

Los 'borregos' y 'la policía china' 

“Se va de cambio el comandante…”, “Viene  una inspección y….”Nuestro barco se va a….” “Al jefe X lo arrestaron…” “Al sargento fulano le levantaron acta por…” “Viene mi palanca…” “A mengano lo mandaron llamar de México por…” “El pagador salió desfalcado…”

Estos eran algunos de los rumores llamados “borregos” en la jerga militar y que daban pie a la charla en horas de faenas. Por lo general inocuos, los “borregos” eran como el juego del teléfono descompuesto: a quien lo soltaba, a veces le regresaba corregido y aumentado. 

El tamaño del borrego aumentaba según la importancia del rumor. “Borregazos” eran, por ejemplo, los “Hubo aumento de sueldo retroactivo a…” o el clásico: “Viene el piñatazo con los ascensos”, etc. Algunos, sin embargo, resultaban ciertos.

Otra situación que daba pie a comentarios chuscos, era “La policía china”, que nada tiene que ver con la inteligencia o la secrecía de los asuntos militares.

La frase alude al comportamiento que adoptaban (por lo general) jefes y oficiales en determinadas circunstancias. Entraban y salían de las comandancias, se les veía serios, nerviosos, no soltaban prenda. Y es entonces cuando se decía que actuaban como la policía china: “misteriosos y….”

Generalmente este comportamiento era derivado de alguna llamada de atención u orden que venía “de arriba”, lo cual ponía a temblar por algunos días a los mandos, luego todo volvía a la normalidad, a la rutina diaria... esperando otro “borrego”.

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