21 de Septiembre de 2018

Opinión

Inversión y cambios constitucionales

La propuesta del PAN de abrir sin restricciones la industria energética a la inversión privada, le apuesta a dejar sin fondos de manera brusca al gobierno.

Compartir en Facebook Inversión y cambios constitucionalesCompartir en Twiiter Inversión y cambios constitucionales

Las tres propuestas de reforma energética: del PAN, el PRI y el PRD, ésta presentada por Cuauhtémoc Cárdenas, son la prueba de que,  a pesar de partir del mismo diagnóstico, se pueden plantear maneras diversas de solucionar los problemas, aunque todos coincidan en: 1) que las cosas no puedan quedarse como están; 2) la necesidad de explotar los yacimientos profundos y ser autosuficientes  en la producción de gas y de gasolinas, y 3) la necesidad de modificar el régimen tributario de Pemex para que tenga mayor capacidad de inversión.

Las divergencias aparecen cuando se trata de precisar la velocidad que debemos imprimir a los cambios, lo que está determinado, por un lado, por los requerimientos de inversión, y por otro, por la necesidad de asegurarse que esos cambios no dejen en la bancarrota al gobierno, cuyos ingresos dependen en un 35% de los impuestos petroleros.

La propuesta del PAN de abrir sin restricciones la industria energética a la inversión privada, además de resultar contradictoria con su axioma de no privatizar Pemex y la CFE, le apuesta a que las paraestatales sean subsidiarias de las transnacionales y a dejar sin fondos de manera brusca al gobierno.

El PRD, por su parte, le atina cuando se refiere a la necesidad de erradicar la corrupción con que legendariamente se han manejado las empresas públicas, pero  al sostener que no se requiere inversión privada para ampliar nuestra capacidad de producción se basa en una visión idílica sobre la capacidad infinita de endeudamiento del gobierno. 

No obstante, al aceptar Cárdenas la participación de las empresas privadas para realizar trabajos especializados mediante contratos de participación, que en términos conceptuales se pueden asimilar a los contratos de participación de utilidades del PRI, ha demostrado que es insostenible la posición de los extremistas que han optado por la posición que consideran más redituable en términos electorales: oponerse a cualquier cambio.

A mi juicio, el diferendo entre el PRD y el PRI sobre la necesidad de llevar a cabo reformas constitucionales estriba en la visión más realista del PRI, de ofrecer mayores garantías para estimular a las empresas privadas para llevar a cabo inversiones a largo plazo, las refinerías por ejemplo.
Satélites.- Resulta sospechosa la relación entre el PRD y la CNTE que, para sus desmanes en el DF, ha contado con el financiamiento de Gabino Cué, gobernador de Oaxaca; la complacencia de Miguel Mancera y el apoyo de Jesús Zambrano.

Lo que se hace evidente con la convocatoria del hijo del prócer para hacer coincidir con ellos las manifestaciones contra la reforma energética. La decisión de “echarle toda la carne al asador” generalmente proviene de malos cálculos y sólo pone en evidencia su debilidad. Porque es la sociedad mexicana la que exige cambios en educación y energía, y está dispuesta a correr los riesgos que conllevan.

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios