11 de Diciembre de 2017

Opinión

Las primeras acciones de puesta en valor de Uxmal

En los años 50 se realizó la segunda intervención en la zona, pero en esta ocasión se trato de la primera generación de arqueólogos profesionales.

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Por un período del alrededor de veinte años, desde que el primer grupo de técnicos restauradores encabezados por José Erosa Peniche interrumpen su labor en Uxmal y en otros sitios de Yucatán, no se hicieron trabajos en la zona.

En junio de 1951 el presidente de la República, Lic. Miguel Alemán, visita la zona arqueológica y concede una partida extraordinaria de $75,000.00 para reanudar las exploraciones que esta vez estuvieron a cargo de Alberto Ruz Lhuillier y un equipo formado por César Sáenz, que estuvo a cargo del Palacio y la Terraza del Palacio del Gobernador, Rafael Orellana, que estuvo al frente de la exploración del Templo Poniente del Adivino, y Amalia Cardoz, encargada de la exploración de los Pasajes del Palacio del Gobernador.

Alberto Ruz quedó al frente de la restauracion del Cuadrángulo de las Monjas y la supervisión general de las obras. Podemos decir que este equipo de trabajo fue la primera generación de arqueólogos profesionales y marcó un segundo momento de intervenciones en Uxmal.

 Con el presupuesto se realizó un programa de limpieza general en cada uno de los edificios y sus inmediaciones, se habilitaron los caminos de acceso a los edificio para establecer una circulación formal en el sitio.

Por primera vez, se colocó la señalética que consistió en letreros pintados sobre lámina con los nombres de cada una de las construcciones mayas  y ubicados en lugares estratégicos.

También se formalizó la entrada a la zona arqueológica colocando en el acceso un portón de madera entre pilares de piedra y un gran letrero.

Fue necesario habilitar la casa abandonada de un guardián como dormitorio y un comedor con techo de palmas. Hasta el día de hoy, el campamento continúa con su función de dar abrigo al personal y a los arqueólogos que trabajan en la zona arqueológica.

Para los visitantes, se colocó un techo de cartón a un cobertizo y se hicieron varias mesas y bancas rústicas para los turistas. Esta fue la primera oficina y área de servicios destinada a los visitantes que acudían a la zona arqueológica.

Podemos decir que la limpieza y la habilitación de la infraestructura básica constituyó la primera acción de puesta en valor de la zona arqueológica.

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