21 de Agosto de 2018

Opinión

Juan del Monte

Juan Bautista May Noh me platicó el relato de Juan del Monte, mismo que se contaba en décadas pasadas entre los chicleros de Quintana Roo.

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En el anochecer de un caserío llamado Santa Rita de Chemax, Juan Bautista May Noh me platicó el relato de Juan del Monte, mismo que se contaba en décadas pasadas entre los chicleros de Quintana Roo.

Dijo que si un hombre deseaba tener buenas cosechas de chicle podía pedir ayuda a Juan del Monte. Esto lo tenía que hacer todos los días hasta que se le apareciese el ente con forma humana. Entonces debía decirle: "Toma mis herramientas (ánforas, espuelas, machete, etc.) y me das las tuyas".

El aparecido también proveía un chivo para que llevara en su lomo la carga obtenida al volver al pueblo. Este hombre tendría buenas cosechas y dinero por la venta de sus marquetas de chicle. Esto sucedería una y otra vez durante siete años.

Al final de este lapso el hombre tendría que subirse a lo más alto de uno de los árboles en los que trabaja. Estando allí cortaría la soga que lo sostenía y moría al caer. Con la vida pagaba la bonanza que Juan del Monte había concedido.

Algunos chicleros que hicieron el pacto, cuando ya tenían los seis años de beneficio, convencían a un compañero para intercambiar las herramientas de trabajo. Así, cuando se cumplían los siete años, Juan del Monte se llevaba la vida de chiclero engañado.

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