23 de Septiembre de 2018

Opinión

Kevin Spacey, Ángel Heladio Aguirre y Luismi haciendo pasito Sun Tzu

Si Kevin Spacey, quien interpreta a un colmilludo político en Washington, se ubicara en el estado de Guerrero, sería Ángel Heladio Aguirre en guayabera.

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El triunfo de House of Cards, la serie de televisión ganadora en los Emmy, va por dos vertientes: primero, porque es un producto hecho por y para la web, que debido a su manufactura espléndida (dirigida por David Fincher) y a la calidad de sus elementos (narrativa, casting, actuaciones) fue todo un éxito de audiencia y de crítica sin haber pasado por los canales normales de distribución al constreñirse únicamente al sistema Netflix, rompiendo así todos los cánones. Y, segundo, porque le rinde un homenaje, antifolclórico a la real politik a la mexicana.

Si Kevin Spacey, quien interpreta a un colmilludo político en Washington, que lleva sus intereses al ritmo de “De todas las cosas a las que les tengo respeto, las reglas no están entre ellas”, se ubicara en el estado de Guerrero, sería Ángel Heladio Aguirre en guayabera. Igual de avezado, poliédrico y maquiavélico, aunque dada su naturaleza exquisita nunca habría dado una entrevista con el agua a medio pecho. Digo, si Francis Underwood, el personaje de Spacey, requiriera de eso para salir adelante con sus planes malévolos de acumulación originaria de poder, sin duda lo haría, pero debido a su afición al pasito Tsun Tzu sabe que el gesto sería mal interpretado.

Sobre todo por los sospechosistas que, de inmediato, dirían que se trata de un acto simplista para acallar las críticas a su gestión y en particular a sus maneras para enfrentar las acuíferas tragedias. Incluso dirán los mal pensados que la idea se la dio uno de sus antecesores, René Juárez Cisneros (el primer gobernador negro, diría Zedillo) que se metió a chapotear en Caleta-Caletilla para demostrar que las playas no estaban radioactivas.

Y sería una lástima que un acto tan humanista como el del góber pudiera confundirse. Ni modo que quisiera quedar bien con los damnificados que reciben migajas de las despensas aportadas por la solidaridad nacional.

Así como la ven, las próximas entrevistas las hará don Ángel en aguas profundas buceando con Luis Miguel, quien mandó dos aviones con víveres, seguro para no ser menos que Laura Bozzo, quien hizo su programa en un helicóptero prestado por el magnánimo Eruviel.

Diría el talentoso Mr. Underwood —quien en la serie da una lección de lo que en el político debe ser un arte, tragar mierda sin hacer gestos y hasta pide un tupper para llevar— que “sabemos que nos manipulan, la pregunta es para qué”. 

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