23 de Septiembre de 2018

Opinión

La banalización de la promoción turística

Soy una persona que se considera siempre estar enterado de las tendencias de los mercados y estoy consciente que el uso de las plataformas tecnológicas...

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Soy una persona que se considera siempre estar enterado de las tendencias de los mercados y estoy consciente que el uso de las plataformas tecnológicas, las redes sociales, los blogs y demás, son una muy buena herramienta para dar a conocer los destinos turísticos.

De hecho, he hablado en este mismo espacio y en varios cursos de capacitación de las necesidades y perfiles del turista del futuro, y de lo importante que es el elegir a líderes reconocidos para poder promover las marcas o productos de las empresas, y en el caso del turismo, las experiencias de los destinos.

Sin otro afán que hacer una crítica constructiva, he decidido escribir esta nota dada mi preocupación por el creciente incremento de acciones de promoción en las que utilizamos a los famosos bloggers y vloggers (definidos estos como aquellos que tienen un video blog) para dar a conocer nuestros destinos, sin una estrategia definida, sin un acompañamiento y orientación de los contenidos y pensando más en los retuits, que en el contenido y el impacto que esas publicaciones están teniendo en el público potencial que nos ve.

Y ojo, no critico la herramienta, yo mismo he sido usuario de blogs especializados en viajes para planear mis vacaciones, para obtener una recomendación, para elegir visitar o no una actividad en destino y hasta para saber donde comer y donde comprar algún souvenir; es la tendencia, y me parece que quien no se sube al barco, se queda. Y conozco muchos muy buenos ejemplos de personas que, a través de sus reseñas, fotos, videos, publicaciones y tuits están haciendo la diferencia en la manera en cómo damos a conocer lo que tenemos.

Lo que de repente me preocupa, es ver que pareciera que algunos destinos y empresas no tienen una estrategia de comunicación en temas de marketing digital, o más bien, que las acciones de promoción digital no están incluidas en la estrategia general de comunicación; lo que provoca esto, es que cualquier persona con un número significativo de seguidores, con una cámara o un celular y un self stick, venda espejitos valiéndose en el número de seguidores por encima del contenido que en ocasiones nada tiene que ver con lo que queremos y debemos comunicar. En situaciones como estas no es de extrañarnos que quien resulte más beneficiado, en términos de impactos, sea el blogger y no la marca o destino. 

Desde mi humilde pero creo que informada opinión, un estado como Quintana Roo  con 27 Áreas Naturales Protegidas, una de ellas considerada Patrimonio de la Humanidad, que tiene en su costa el Arrecife Mesoamericano, con modelos de desarrollo alternativos que buscan la sustentabilidad e integración de las comunidades mayas, con zonas arqueológicas con un patrimonio espectacular, con el macizo forestal mejor conservado en Latinoamérica después del Amazonas, y los ríos subterráneos más grandes del mundo, Pueblos Mágicos, pesca sustentable, entre otros muchos atractivos, no puede darse el lujo de promoverse con videos o fotos donde no se ponga en valor el patrimonio, y se deje todo a observar “lindos paisajes” apenas visibles detrás de una selfie. 

Bajo este esquema dará igual visitar uno u otro sitio, porque a juzgar por los contenidos todo es igual de divertido o tiene lindos paisajes. Y creo que, vuelvo al punto que siempre he comentado, perdemos valiosas oportunidades.

Por eso el título de esta artículo, y me permito citar la definición de “banal” de la Real Academia Española: “trivial, común, insustancial”. No hagamos comunicación trivial, no comuniquemos que somos destinos comunes, y no hagamos que los demás nos vean como un destino sin sustento. Porque para ser honesto, de eso allá afuera ya hay mucho.

Ojo con lo que comunicamos, cómo lo comunicamos y mediante quién lo comunicamos; y sobre todo, si decidimos traer a un blogger o vlogger a la zona, primero veamos sus credenciales y contenidos; si no los tiene, pidámosle que genere contenidos de valor, y ya si de plano no es posible, busquemos otras opciones.

Pero siempre, siempre, privilegiemos el contenido sobre los números de impactos, que desde mi perspectiva, son menos importantes. O les pregunto, ¿prefieren 1,000 retuits de desconocidos, o uno o dos con recomendaciones de verdaderos líderes del sector?

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