19 de Septiembre de 2018

Opinión

La batalla por la red

Como en los tiempos de foro romano o el debate público en la antigua -y actual- Grecia, en internet se libra una grandilocuente batalla de las ideas abanderada por millones de seguidores de la verdad absoluta...

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Como en los tiempos de foro romano o el debate público en la antigua -y actual- Grecia, en internet se libra una grandilocuente batalla de las ideas abanderada por millones de seguidores de la verdad absoluta, en contra de otro tanto con la misma concepción de sí mismos. Ante este escenario, es sencillo saber quien se llevará los estropeados laureles.

La guerra por la conciencia de las redes sociales se ha desatado desde el caso #Ayotzinapa y la #CasaBlanca, movilizando a millones de conciencias y personas dentro y fuera de la red, tanto con manifestaciones como los "hashtags" #YaMeCansé, que ya van en su enésima versión, pues ante la reacción, los "bots" del gobierno se han encargado de contaminar las tendencias en su vano intento de silenciar las demandas sociales. 

Esta conflagración en las redes sociales no es gratuita, y mucho menos, sorprendente. Tanto los métodos de lucha, como las agravantes que la generan, están dentro del "manual de Carreño" del activismo en la web para ambos bandos; por tanto, no podemos considerar el debate en favor y contra sobre “X” o “Y” tendencia como una novedad de internet, sin embargo, sí asombra que los participantes no se den cuenta de cómo, a fin de cuentas, son carne de cañón de sus admirados generales. 

Las redes sociales son las víctimas de esta conflagración ideológica. Si bien son el medio perfecto para la difusión de los argumentos y la obtención de "tropas", el ruido y cerrazón de estos apasionados soldados de la verdad "según la mía y la de mis seguidores", arrasa con las tierras por las que pasan, generan rechazos, suspicacias, y el tan deseado desinterés de la sociedad por lo que suceda en internet. En otras palabras, el libertinaje de unos, acota los deseos de libertad de otros. 

El campo de batalla 

Esta situación en la web es peligrosa por una sencilla razón: las tendencias son temporales, fáciles de manipular –como los “bots” lo demuestran día a día-, pero para el gran público, Twitter y Facebook se han posicionado como plataformas donde impera la verdad más absoluta. Y ante esta verdad, los bandos en guerra hacen su agosto, a costa de la veracidad y la propia imagen de las redes sociales. 

Dicen que a río revuelto, ganancia de pescadores, y no hay mejor forma que captar "peces" que las redes sociales. Los bandos que hoy se disputan la verdad no ven más allá de su teclado y eso los hace presas fáciles para los pescadores de fortuna que azuzaron la web en busca de apoyo para sus demandas, quejas o movimientos clandestinos. La mayoría de los incautos “peces” acepta sin más la tiranía de la red, dejando atrás su pensamiento crítico por seguir al cardumen, realidad que descubren muy tarde, cuando ya forman parte del platillo con el que el pescador celebra su éxito. 

No señores. A México y sus usuarios en redes sociales nos les hace falta ni pluralidad, ni libertad; de lo que carecen, es de gente que realmente las respete, aún a costa de perder seguidores. 

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