25 de Septiembre de 2018

Opinión

La cal en la arqueología (2)

Los mezcleros se convierten en unos verdaderos expertos a partir de las especificaciones.

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Ya habíamos comentado los antecedentes, los diversos usos y las ventajas de la cal apagada. Desde hace ya algunos años, hemos venido aplicando los morteros de cal en la restauración de monumentos prehispánicos. 

En este nuevo camino que proponemos compartimos las experiencias más recientes en el Grupo Este de Kabah. En este importante complejo arquitectónico se centran las labores de la arqueóloga Lourdes Toscano H., quien, convencida de las bondades de la cal, señala que implica un manejo fácil, bajo costo comparado con el cemento y tiempos de ejecución  de obra más eficientes.

Las proporciones de los morteros se logran a partir de las características que presentan los mismos materiales locales. En este caso, para Kabah, la mejor mezcla se ha logrado con las siguientes  proporciones: para la consolidación de los núcleos se usan 4 partes de polvo de piedra por 2 partes de cal apagada. 

Para las labores de rejunteo y acabados, se usan 1 parte de cal por 3 partes de polvo de piedra cernido. Con esta mezcla se pueden restaurar adecuadamente muros de contención de basamentos, muros con piedras de recubrimiento, desplantes de estructuras, incluso bóvedas de edificios aclarando que éstas se reintegrarán con cimbras que se dejarán por dos o tres años, en el entendido que la cal tiene un proceso de fraguado más lento que el cemento. 

Los mezcleros se convierten en unos verdaderos expertos a partir de las especificaciones. Con esta experiencia acumulada se dio inicio a la restauración de las edificaciones menores que forman parte de la cocina real de Kabah; en el Codzpop, sobre todo en los costados norte y sur, después de la exploración sistemática, fue necesario iniciar la reintegración de las fachadas colocando nuevamente los mascarones del dios Chaac, como parte del mismo mantenimiento del edificio se realizó el reforzamiento de las bóvedas y los núcleos, los techos de las bóvedas que se han mantenido por más de 2000 años se restauraron nuevamente. 

Esta labor implicó la remoción de restauraciones anteriores a base de morteros con cemento que se ha fisurado y agrietado, lo que produce filtraciones y el debilitamiento de los morteros prehispánicos.

Regresar al empleo de los morteros de cal en la restauración de los monumentos, como lo hicieron los mayas prehispánicos en su edificación, tiene como propósito usar los materiales compatibles y  garantizar larga vida de este edificio, cuya fachada singular lo convierte en uno de los íconos de la ruta Puuc. 

Hay que reconocer que es la primera vez que una arqueóloga emplea la cal apagada en la restauración.

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