24 de Septiembre de 2018

Opinión

La CNTE y los Rolling Stones

Después de ver a los integrantes de la CNTE provocando caos por donde se les ocurre, ¿le gustaría que sus hijos tuvieran como profesores a semejantes personajes?

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A mediados de los años 60, la prensa dirigida a las buenas y decentes conciencias de los Estados Unidos y Europa publicó una foto de los Rolling Stones, con chamarras de cuero, pantalones deslavados, actitud provocadora y caras de beodos (¡saludos, Mr. Keith Richards!) con un pie de foto que rezaba (en el más estricto sentido de la palabra): “¿Dejaría usted salir a sus hijas con tipos como estos?”.

Me acordé de dicha anécdota en estos días, al ver las imágenes de los digamos inquietos y un tanto bruscos integrantes de la CNTE que han tomado al Distrito Federal como una especie de desfasados spring breakers y que como tales han provocado caos y desma... por donde se les ocurre turistear, ya sea en San Lázaro, en el Aeropuerto Internacional, en el Periférico o en Los Pinos, para regresar a descansar muy quitados de la pena a ese gran hotel garaje en que han convertido a nuestra pobre Plaza de la Constitución, ese Zócalo tan desvalido, tan vilipendiado y lastimado por los profesionales de la política callejera.

Decía que al ver esas imágenes me acordé de aquella foto de los Stones y no pude menos que preguntarme (y se lo pregunto también a usted, estimado lector, para que responda con sinceridad, allá en el fondo de su ser): ¿le gustaría a alguien que sus hijos tuvieran como profesores a semejantes personajes?

Dice la reportera Sanjuana Martínez, en un artículo que lleva como título “¡Bien por los maestros!” (sic), publicado en el sitio Sin embargo, que “en el actual panorama informativo, los periodistas chayoteros pasan por periodista honorables. Los periodistas vendidos son ahora respetables comentaristas, conductores de noticieros, influyentes columnistas, plumas ofrecidas al mejor postor que escriben de manera cotidiana lo que el inquilino de Los Pinos desea”. Lo dice, por supuesto, sin aportar pruebas y sin dar nombres, desde su castillo de la pureza. Pues la señora dirá misa, pero yo no dejaría a un hijo mío como alumno de lo que ella llama “el último reducto de dignidad laboral en este país” (resic). ¡Pa’ su má!

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