20 de Noviembre de 2018

Opinión

La escuela no es guardería

Hay padres que creen que todo lo merecen y que la sociedad está obligada a decirles sí a ciegas.

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Algo alarmante está pasando con la actual generación de padres de familia, muchos de los cuales se resisten a asumir su responsabilidad en la formación de sus hijos y patalean ante todo lo que suena a disciplina.

Son padres que creen que todo lo merecen y que la sociedad está obligada a decirles sí a ciegas. 

¿Cómo puede ser posible que intenten vender la idea de que el maestro es enemigo de sus hijos, a tal grado que hoy el docente tiene terror de reprobar al alumno por temor al escándalo y al reclamo que con irreverencia provocan los padres de familia?

Irónicamente, mandan a sus hijos a la escuela pensando que es una guardería porque ya no los soportan en sus casas. Ni en las vacaciones. 

Irresponsables, desidiosos, incapaces de crear una armonía familiar; esos son muchos de los padres de hoy, que rehúyen asumir su responsabilidad de formar a sus hijos, y que ven en la escuela el lugar donde tienen que soportarlos y decirles sí a todo.

Con estas actitudes, esos flamantes padres de familia están produciendo a otra generación que va a querer hacer lo que le dé la gana ¿Esa es su principal aportación? ¿A dónde vamos a parar? 

Ojalá regresaran los padres de antaño, que, entre otras cosas, autorizaban al maestro a que si su hijo tenía mala conducta, fuera señalada. Como en la viña del Señor, no dudo que haya algún docente que no asuma su función, pero de eso a que muchos de los actuales padres de familia digan que el maestro tiene la culpa de todo, hay una diferencia abismal. Asimismo, seguramente hay muchos  padres responsables.

¿Dónde queda hoy la educación tripartita, en la que debe aportar el padre de familia, el alumno y maestro? Desde el momento en que los actuales tutores tomaron la postura de que “aquí se hace lo que digo yo”, ese ideal se rompió.

Ah pero no sólo es en la escuela, también en la calle: es impresionante ver la cantidad de niños gritando y pataleando en las vías públicas. Eso es un reflejo de lo que está sucediendo en sus casas.

Eso y más muestra a una generación irresponsable que busca culpar a los demás de sus graves problemas.

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