12 de Diciembre de 2017

Opinión

La huida

La “hiperactividad neurótica” puede ser una malsana huida de la realidad. Es cuando uno se sumerge de un modo exagerado en el trabajo, en el estudio o en el deporte para no atender lo que sí requiere atención.

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Huir de los temores es estrategia de perdedores.- Jeff Keller, psicólogo   

Los llamados “mecanismos de defensa” son distorsiones, bastante comunes, que aparecen cuando la persona no quiere afrontar su propia realidad. A veces ésta se presenta como conflictiva, amenazante, perturbadora y/o dolorosa. Hay casos en los que la persona “huye” al no querer o no saber cómo afrontar dicha realidad y al huir evita encontrarse consigo misma, conocerse y accionar con lo mejor de sí. 

La “hiperactividad neurótica” puede ser una malsana huida de la realidad. Es cuando uno se sumerge de un modo exagerado en el trabajo, en el estudio o en el deporte para no atender lo que sí requiere atención.

Es un engaño para compensar y/o negar lo que es real. También se emplea la “negación” de las propias necesidades para no tener diferencias con otros por temor a las consecuencias. Igualmente, se puede llegar a negar un defecto o un error grave porque parece inaceptable para la propia conciencia y/o para la imagen ideal. 

A veces se utiliza la “racionalización”. Esto es, cuando se dan razones y se justifica como positivo un hecho negativo para hacerle creer a la propia conciencia como bueno, lógico o justo.

Ej. la persona que justifica su mal genio y/o grosería llamándole “carácter fuerte” o  su indolencia como “carácter tranquilo” cuando realmente es “mal carácter” y “falta de carácter”.

Puede pasar que se descargue el propio malestar o ansiedad en un objeto y, lo que es aún peor, en alguna persona, con palabras ofensivas o maltrato físico, y todo, por no haber sabido manejar  alguna situación desagradable o dolorosa. Otro mecanismo de defensa es la exageración en algún aspecto de la vida para esconder la carencia en otro.

Ej. cuando la persona  dice tener un sinnúmero  de oportunidades de negocios importantes; sin embargo, nada concreta y va por la vida construyendo “castillos en el aire”. 

La verdad es que no sirve de nada ni es sano huir de la realidad; siempre es mejor tomar consciencia de lo que nos sucede porque aceptando esa realidad encontraremos diversas alternativas y seguramente habrá alguna opción para superar la situación incómoda o dolorosa.

Tenemos inteligencia y fortalezas que emergen sólo cuando afrontamos penas y dificultades. Al fin y al cabo son partes innegables de la vida y del vivir. 

¡Ánimo! hay que aprender a vivir!

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