11 de Diciembre de 2017

Opinión

La moralina de los panistas

Los que experimentamos en carne propia gobiernos municipales o estatales del PAN comprendimos a la primera de cambio que se trataba de más de lo mismo.

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Sólo para la memoria histórica vale recordar, hoy que agonizan 12 años de régimen panista, que su principal idea propulsora es la honestidad en la administración pública, que al usarla en sus campañas como propuesta única, o casi única, de gobierno, cumplía con los objetivos básicos de: poner en duda la credibilidad en el partido gobernante, indispensable para obtener votos, y para abstenerse de plantear su programa de gobierno, lo que los dispensaba de la laboriosa tarea de elaborarlo, creando amplias expectativas en la gente.

Los que experimentamos en carne propia gobiernos municipales o estatales del PAN comprendimos a la primera de cambio que se trataba de más de lo mismo: pura y simple moralina que difícilmente  se traduciría en transformaciones que no fueran de forma.

Así, la mayoría de la gente esperaba que con el triunfo de Vicente Fox las cosas cambiaran por sí solas, por su presunta honestidad, pero se quedaron con un palmo de narices desde el principio, con el “toallagate”, la nula captura de “peces gordos” y su displicente conducta que sólo sirvió para refrendar las deficiencias del sistema político, atribuidas antes  exclusivamente al PRI… “que todos llevamos en el interior”.

Con Calderón, cuestionada la honestidad de su triunfo, carente de legitimación, se pasó de las excitativas  morales al uso de la fuerza del Gobierno y del Estado (la PGR y el Poder Judicial) con el afán de conservar el poder político. El clímax  se dio en las elecciones de Morelia, siendo candidata al gobierno  su hermana Cocoa,  donde se pretendía enderezar la cauda de derrotas panistas con todo el poder presidencial, primero  a partir del “michoacanazo” deteniendo a la mayoría de los presidentes municipales sobre todo del PRD, que gobernaba, acusados de coludirse con organizaciones criminales.

Y para mermar las probabilidades de triunfo del PRI, se fueron a la cabeza acusando a su líder Humberto Moreira, ex gobernador de Coahuila, de un presunto fraude en la contratación de la deuda del Estado, y, dada la profusa cargada mediática, el acusado se vio precisado a renunciar.

El resultado ya lo sabemos: el PAN perdió las elecciones; los presidentes municipales fueron exonerados por falta de pruebas, después de las elecciones, y la PGR con funcionarios panistas, decidió ayer no ejercer acción penal contra Moreira por acusaciones falsas.

Ello para que no olvidemos que, como correctamente expuso Nicolás Maquiavelo, cuando se habla en política de la moral, generalmente lo que se pretende es ocultar los intereses y apetitos de quienes gobiernan y de las élites que se benefician del poder, con el mero afán de mantener alejada a la gente de la toma de las decisiones más importantes. Y los panistas no son la excepción.

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