20 de Septiembre de 2018

Opinión

La mujer entra al quite

Es verdad que el trabajo doméstico no es bien remunerado, o más bien no tiene la seguridad social que bien merece. Pero la realidad es que cada vez más el hombre que se jacta de ser quien toma las riendas de la sociedad se ve desplazado.

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Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el 98% de los empleados de casa carece de seguridad médica y social. Y es  Yucatán el que está a la cabeza en este servicio. ¿Adivine con quién?, sí, con la mujer.

¿Qué tiene esto de extraordinario? Nada más que las posturas de las empresas son cada vez más perceptibles cuando miran en busca de empleados confiables y ven en el “sexo débil” el perfil perfecto para ocupar puestos.

Amén de las gasolineras: si uno mira en estos expendios, es ahora más frecuente la presencia de las damas en este tipo de negocios. Menciono éstos por ser ejemplos muy evidentes.

Es verdad que el trabajo doméstico no es bien remunerado, o más bien no tiene la seguridad social que bien merece. Pero la realidad es que cada vez más el hombre que se jacta de ser quien toma las riendas de la sociedad se ve desplazado.

No es una postura misógina. No es esa la intención. Simplemente se trata de una reflexión. La historia ha demostrado que a falta de hombres, la mujer entra al quite. Juana de Arco es un ejemplo. Sólo uno de la infinidad en lista histórica

La pregunta sería: ¿faltan hombres o es tiempo de vacas flacas?, como diría “El Finito” López, cuando le preguntaban si veía una decadencia en el boxeo y con mucha seguridad respondía: “Es tiempo de vacas flacas”, eso es todo.

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