19 de Octubre de 2018

Opinión

¡La obsesión y el arte!

¿Cuántas veces a lo largo de nuestra existencia habremos estado obsesionados con algo o alguien?...

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¿Cuántas veces a lo largo de nuestra existencia habremos estado obsesionados con algo o alguien? 

Según los científicos, este es un trastorno psíquico caracterizado por la irrupción en el pensamiento de un sentimiento o una idea que le aparece a una persona como un fenómeno morboso, que proviene sin embargo de su propia actividad psíquica, y que persiste un tiempo más o menos largo a pesar de su voluntad consciente y de todos sus esfuerzos para deshacerse de él. 

Pero se preguntará ¿cuál es el objetivo de esta introducción? ¿Qué tiene que ver con la realidad que vivimos? Yo creo que mucho. Se vive en un una sociedad obsesionada, donde el papel del dinero, el estatus, el poder, el amor, la belleza, solo por citar algunos, rigen la vida de millones, y que en el peor de los casos pueden destruir a una persona y a quienes le rodean.

Es aquí precisamente donde Yayoi Kusama, una mujer japonesa, una artista contemporánea, habitante voluntaria de una institución psiquiátrica, cautivó con su “Obsesión Infinita” a miles de mexicanos, que acudieron a disfrutar este ejercicio de crítica y catarsis propia. Para esta exposición, desde el 25 de septiembre de 2014 y hasta el pasado domingo 18 de enero, el Museo Tamayo de la Ciudad de México rompió su record de audiencia, al superar las 330,000 visitas.

¿Qué generó tanta expectación? En primer lugar, se trata de 64 años de creación artística constante, y del hecho que Kusama, es una de las pocas artistas contemporáneas que aún viven. “Obsesión Infinita”, es la síntesis de su obra, misma que ha ido desde lo abstracto, hasta las innovaciones de su técnica llamada “Accumulations”, de esto se desprende la serie artística “Obsesión por el sexo”, que son objetos cotidianos como bolsas, sillas, escaleras, zapatos, cubiertos con elementos cubiertos de tela que asemejan objetos fálicos; o la serie “Obsesión por la comida”. Estos objetos de elementos casi idénticos comparten la seriación y la repetición que caracterizaron el minimalismo y el arte pop, pero al mismo tiempo son expresiones auténticas de la compulsión de la artista por repetir sus obsesiones psicológicas, las cuales marcaron el principio de un proceso de radicalización de su trabajo.

La muestra incluyó pinturas, trabajos en papel, esculturas, videos, slide shows e instalaciones que son un vaivén de emociones para quienes las observan, y que, representan las obsesiones o patologías que en muchas ocasiones disfruta o es prisionero el ser humano. La obra de Yayoi Kusama, generó un fenómeno obsesivo para quienes gustan del arte moderno y contemporáneo, reflejado no solo en los niveles de audiencia, sino en las más de seis mil publicaciones que se registraron en redes sociales. La obra ahora se dirigirá a Perú, pero eso no es problema para acercarse, ahí están las revistas especializadas o el propio internet, para que vea de qué le estoy hablando. 

¡Qué la pluma siga girando!

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