22 de Junio de 2018

Opinión

La primera Almirante

Carmen Meléndez, ascendida el año pasado al más alto rango de la jerarquía naval, dice que ingresó en la carrera militar porque “quería ir para la playa”.

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La historia consigna como primera almirante de la historia a doña Isabel Barreto “Adelantada De Las Islas Salomón”, nacida en Pontevedra, España, a mediados del siglo XVI. En 1596 arribó con sus naves a Manila, Filipinas. Ganó fama de mujer caprichosa y no le temblaba la mano para ejecutar a cualquiera de la tripulación que pusiera en duda su mando.

Como vemos, la mujer subió a los puentes de mando de los buques hace varios siglos, sin embargo no deja de llamar la atención el que a principios de este mes Venezuela nombrara por primera vez en su historia a una mujer con el grado de Almirante como ministra de Defensa.

Se trata de Carmen Meléndez, ascendida el año pasado al más alto rango de la jerarquía naval por el ahora fallecido mandatario Hugo Chávez, siendo así la primera mujer venezolana en alcanzar la cúspide del almirantazgo.

Esta mujer, que rompió esquemas en la Armada, superó obstáculos en un mundo predominantemente masculino, la que sabe comandar un barco, dice que ingresó en la carrera militar porque “quería ir para la playa”.

Pero hay más. En mayo de este año, Bolivia tuvo a su primera generala con Gina Reque Terán, quien recibió su sable y su nuevo grado con otros trece oficiales del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea Boliviana.

Y en junio de este año, la teniente general Ann Dunwoody, especialista en logística con 33 años de carrera en las fuerzas armadas, fue nombrada como la primera mujer general de cuatro estrellas de la historia militar de Estados Unidos.

En México las mujeres ya han dado los primeros pasos. El Ejército y la Marina ya las admite en las carreras de mando y en unos años dirigirán unidades, aviones y buques de guerra.

El reto no es para ellas, sino para los varones, acostumbrados a recibir órdenes de sus iguales, porque si ellas han demostrado capacidad en otros ámbitos, en las fuerzas armadas no deben ser la excepción.

Anexo “1”

Un verano de 1976, durante el desarrollo de una orden de operaciones por el Pacífico, nuestro Guardacostas “Ponciano Arriaga” hizo la escala acostumbrada en La Paz, Baja California Sur.

Ahí coincidimos en un restaurante con algunos compañeros que integraban la comisión receptora de los primeros buques patrulla Clase Azteca, procedentes de Gasglow, Escocia.

Entre ellos había uno originario de Guerrero. Comentaban sus paisanos que se había traído una mujer escocesa. El contraste de las razas era evidente. Y la jerarquía más: él era tercer contramaestre, y ella, jefa de máquinas de un barco mercante.

No supe en qué acabó la historia, pero relato la anécdota como evidencia de que las mujeres subieron a bordo de los buques hace muchos años… y será difícil bajarlas una vez que tracen rumbo en los puentes de mando.

* * *

Para saber más sobre la primera Almirante:

http://grandesmujeresenlahistoria.blogspot.mx/2013/01/la-primera-mujer-almirante-isabel.html http://www.muyinteresante.es/)

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