20 de Octubre de 2018

Opinión

La reafirmación

Para mejorar la personalidad hay que “limpiar el terreno”, deshacerse de la “mala hierba”.

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No puedes ganar sino comienzas primero. Así que comienza ahora. – Wayne W. Dyer, Psicólogo        

La clave de cada personalidad es la determinación, esto es,  el coraje para pensar y hacer algo que se quiere. Desafortunadamente, en el mundo hay muchos hombres y mujeres que viven una vida que no es la suya, por miedo a tomar sus propias decisiones y clarificar su propia visión y determinar su proyecto de vida. 

Para mejorar la personalidad hay que “limpiar el terreno”, deshacerse de la “mala hierba”. Igual que en el campo, donde la mala hierba debe ser eliminada para que crezcan buenas plantas y den buenos frutos. Es imposible mejorar la personalidad si nuestras ideas y nuestro espíritu están llenos de fobias, temores y prejuicios.

No hay duda que mejora la personalidad que detectar, eliminar y cambiar malos y viejos hábitos. Ejemplo: existen personas que se recluyen en “su casa” con la justificación de ser “muy caseras” y que no tienen nada que ver con algo o alguien que no esté en su círculo familiar, y menos con personas de religiones, razas o clase social diferentes a las suyas. Cuando se encuentran en compañía de quienes “no les gustan” se retiran a “su rincón” disgustadas y refunfuñando. Esto es simplemente soberbia y arrogancia. Jamás nadie tendrá una personalidad atractiva si se aparta y se recluye. 

También hay muchas enfermedades de la personalidad que se alimentan con el llamado complejo de inferioridad: los miedos morbosos, la hipersensibilidad, la envidia, los prejuicios, el cinismo, etc. El elemento esencial para desarrollar y mejorar la personalidad es una buena actitud y disposición de buen ánimo ante la vida y hacia las  personas con las que convivimos en las diversas situaciones de nuestro entorno, ya que al fin y  al cabo todos somos compañeros en el sendero de la vida. 

Hay que dejar de engañarnos y de creer en milagros y fórmulas mágicas y aceptar que cada quien es responsable y artífice de un mejor “destino” que no depende de Dios, ni de los otros. Soy yo, eres tú, somos nosotros los responsables de nuestro gozo o molestia en el vivir, y de qué y cómo sembramos en nuestra “parcela” de vida, ya que depende de la visión que tengamos y de cómo afrontemos las diferentes situaciones. Nosotros decidimos estar cabizbajos o erguidos para aprovechar lo mejor de lo que se presente en el escenario de nuestra vida

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.

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