23 de Septiembre de 2018

Opinión

'La rutina...al matrimonio arruina'

Es necesario salir a dar un paseo por el parque, ir a cenar algo sencillo, ir juntos a una segunda luna de miel, sin hijos ni familiares, etc.

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La rutina en la relación de un matrimonio es peor que un cáncer, porque a la larga desgasta, destruye y lleva al fracaso. Es un amor que por no cuidarlo es asesinado por la rutina.

La rutina se presenta cuando no pasa nada que dé emoción a la vida de pareja. La pareja, para mantenerse unida, necesita estabilidad, pero a la vez, para mantenerse ilusionada, necesita variación de estímulos.

Sería bueno preguntarle a nuestra pareja qué tiene en la mente, qué ilusión alberga en su corazón, y tratar de estar al pendiente que el amor no baje su intensidad. En esto consiste el arte de convivir, en mantener la estabilidad sin caer en la rutina. La relación debe alimentarse de novedades que eviten la rutina.

Cuántas veces los problemas de la casa o del trabajo, los sinsabores de la vida y problemas con los hijos, le van quitando al matrimonio la ilusión de estar juntos, de divertirse juntos y de soñar juntos. “Nos volvemos magníficos padres, pero pésimos compañeros”. Y se nos olvida que la persona que nos va a cerrar los ojos a la hora de nuestra muerte ¡será nuestra pareja!

Y en eso está el éxito de nuestra relación, en buscar ese equilibrio entre lo que se tiene que preservar y lo que conviene innovar, es el punto exacto de convivencia armónica y perdurable. Por eso es tan necesario que el principio de variación de estímulos incluya todas las esferas de vida de la pareja.

Salir a dar un paseo por el parque, ir a cenar algo sencillo sin agredir la economía de la casa, ir juntos a una segunda luna de miel, sin hijos ni familiares. Todo esto le dará un nuevo brillo a nuestra relación de pareja. Lo triste es que sí sacamos a pasear, pero ¡al perro!

Esta es la etapa peligrosa, porque la falta de una ilusión común conduce a la búsqueda de alicientes externos que los desestabilizan. Serían por ejemplo una nueva aventura, una nueva ilusión con otra pareja, un escape con los amigos. Si dejamos que “esa rutina” entre en nuestras vidas de pareja, a la larga o la corta nos va a distanciar.

Viene la rutina al perder la ilusión por hacer cosas juntos y las motivaciones en nuestra relación de pareja.

Cuando veamos que estar juntos ya no llena la relación de la pareja es entonces cuando la rutina alcanza un estadio que se llama aburrimiento. Primero se empieza por decir “ya estamos bien sin hacer nada”, luego se pasa al “no tengo ganas de hacer nada”, y al final aparece el “no tenemos nada que hacer”.

El día de hoy, si queremos evitar el aburrimiento, hay que evitar la rutina; si queremos evitar la rutina, hay que hacer algunas cosas por separado. Procuremos hacer cosas distintas cuando estemos juntos, esto es una buena manera de enriquecer la relación, y sirve también para evitar la aparición de la monotonía, el desamor y de la terrible rutina.

No olvidemos que la mayor felicidad de la vida es la convicción de ser amados, amados por lo que somos, o mejor dicho, amados a pesar de lo que somos. No es un asunto de quién va a tirar la primera piedra, el asunto es quién va a empezar a construir con ella.

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