18 de Noviembre de 2018

Opinión

Las barbas del vecino

Con la situación en Venezuela, algunas personas se preguntan cuándo se va a levantar la ciudadanía mexicana ante un gobierno con tantas críticas y fallas.

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Seis personas han muerto en las manifestaciones de Venezuela. El pueblo, cansado de su presidente, ha salido a las calles a manifestarse y exigir un cambio. Chávez ganó la elección limpiamente y luego, cegado por el poder, hizo los cambios que todos conocemos bien. Tenía ese carisma que hacía que, aunque no estuviéramos de acuerdo, nos cayera bien. Con Maduro, la gracia y elocuencia al hablar, desaparecieron. El actual presidente es más bien antipático y a la menor oportunidad nos damos cuenta de su ignorancia. 

El carisma es una cualidad importante para todo político, al grado de hacer menos evidente cualquier defecto que tenga. En ocasiones anteriores he hablado del caso Ivonne Ortega; aunque la gente no identifica con claridad cuáles fueron las cosas positivas que hizo, la aceptan porque les cae bien. No pasó lo mismo con Angélica Araujo, su famosa discípula a quien le faltó carisma y no obtuvo la gloria de ser aceptada sin importar qué hiciera. 

Otro caso es Carlos Carrillo, el delegado de Conafe. Es un joven que cae muy bien, todo el que habla con él se queda con una imagen muy agradable; sin embargo como funcionario no ha logrado despegar. Basada en lo que publica en las redes sociales, me da la impresión de que trabaja en una fundación de ayuda a niños pobres, cuando en realidad tiene un papel muy importante en la educación de los yucatecos. Pareciera que anda confundido en su tema bandera, pero ¿a alguien le importa? Parece que no. 

Raúl Paz también es una persona sumamente carismática. Es muy sencillo y agradable, sin poses aparentes. Como diputado federal, el cargo que ostenta actualmente, ha hecho algunas cosas que en realidad no sirven para mucho, por ejemplo, cuando juntó firmas para eliminar el fuero. El acto no sirvió ni para ejercer presión, porque no tuvo un eco significativo, pero le permitió estar ahí y ganó simpatías. ¿Alguien le ha pedido cuentas a ese respecto? No que yo sepa. 

Nuestro presidente, si bien no es la persona más carismática del mundo, tiene a su favor que es guapo y bien vestido. Con la situación en Venezuela, algunas personas se preguntan cuándo se va a levantar la ciudadanía mexicana ante un gobierno con tantas críticas y fallas. Platiqué con un grupo de señoras, amas de casa, hace unos días.

Ellas decían que somos afortunados porque aquí no escasea la comida y no tenemos desabasto de artículos de primera necesidad. Así que mi respuesta es que eso no va a pasar próximamente. Sin embargo, que sirva esta experiencia como aprendizaje para todos nuestros políticos.

Ya lo dice el refrán: cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar. Pocos tienen la fortuna de un carisma inmenso que les permita salirse con la suya, los que no la tenemos, debemos agarrarnos de otras cosas. Así es la vida.

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