15 de Agosto de 2018

Opinión

Las décadas perdidas del sur

Y llegó la hora de la verdad para el sector empresarial del sur, hundido en una pasividad...

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Y llegó la hora de la verdad para el sector empresarial del sur, hundido en una pasividad que lo ha hecho desaprovechar sus  valiosas e irrepetibles oportunidades, siempre defendiendo una opción comercial que ya no responde al tamaño de los retos ineludibles a partir de hoy.

Ante el tamaño de los desafíos, planteados ahora por el aumento del 11 al 15 por ciento de IVA en zonas fronterizas, llegó el momento de replantear el esquema de un sector privado que se ha negado a la diversificación, aferrado a un sector que sigue anclado en la añoranza de un esplendor del comercio de importación del que ya quedan vestigios.

Recordemos que fue en 1982, casi al inicio del gobierno de Pedro Joaquín Coldwell, cuando con recursos financieros estatales se inició la construcción del parque industrial de Chetumal. Al año siguiente sus 240 mil metros cuadrados estaban urbanizados y se vislumbraba un futuro promisorio, al nivel de los sueños de grandeza de un estado que daba sus primeros pasos en la década de los 80s.

Con el paso de los años el parque industrial entró en fase de envejecimiento, y a la fecha es un cementerio en el abandono y prueba contundente del rechazo de los empresarios locales a la posibilidad de diversificar sus actividades para no agotar su oferta en los servicios.

En cuanto al sector pesquero, en 1987 el gobernador Pedro Joaquín Coldwell al rendir su último informe presumía que “Quintana Roo cuenta con cuatro centros de recepción de productos pesqueros con capacidad de cinco toneladas por día, cada uno, que la Secretaría de Pesca ha transferido al gobierno del estado para su rehabilitación y operación; se encuentran ubicados en Holbox, Punta Allen, Ubero e Xcalac”.

¿Qué pasó con esa valiosa infraestructura? A ella se sumaban otros seis centros privados, con capacidad de una a 10 toneladas en Cancún, Puerto Juárez, Isla Mujeres, Chetumal y Puerto Morelos. Al menos el de Chetumal no da señales de vida.

Pero además se han negado a aprovechar las ventajas de contar con la frontera con Belice. De hecho, en ese país han capitalizado más la vecindad con su zona libre donde hay instalados casinos que atraen a cientos de apostadores de la capital del estado.

La nueva realidad tan complicada debe obligar a nuestros empresarios a hacer un replanteamiento para que no sea el gobierno el único encargado de fomentar el desarrollo y el crecimiento económico.

                                Se ha ido Juan de Dios Buenfil

Don Juan de Dios Buenfil Durán se nos ha adelantado, y muchos chetumaleños acompañaron a los familiares de este hombre tan trabajador e íntegro, de esos que son tan escasos en todo el país. Por eso duele la partida de este enorme chetumaleño.

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