16 de Julio de 2018

Opinión

Latrocinio brutal

Fuera de toda proporción y hasta de lógica, así podría ser uno de tantos calificativos para tratar de entender el brutal latrocinio que la administración de Roberto Borge Angulo...

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Fuera de toda proporción y hasta de lógica, así podría ser uno de tantos calificativos para tratar de entender el brutal latrocinio que la administración de Roberto Borge Angulo cometió contra Quintana Roo y que tiene postrado y atado de manos al gobierno estatal.

Como si se tratara de una dantesca pesadilla, cada día la opinión pública se entera de los abusos que el ex gobernador y sus compinches cometieron en los casi seis años que duró la gestión que sin duda alguna, puede catalogase ya como la peor en la historia de nuestro joven estado. 

Cuando parece que nuestra capacidad de asombro ha llegado al límite, nuevos casos de corrupción aparecen en los medios de comunicación, que nos dejan con un sentimiento de indefensión, impotencia y coraje ante actos aberrantes que no pueden ni deben quedar impunes.

Hace unos días se supo que Roberto Borge Angulo había vendido enormes extensiones de tierra de gran plusvalía en varios municipios de la zona norte, destacando los que compró a precio de ganga su propia progenitora seguramente con recursos públicos; es decir, se trata de un negocio redondo, sin olvidar las hectáreas que amigos y empresarios afines al entonces mandatario se adjudicaron ilegalmente.

No hay forma de defender lo indefendible, quienes pretendan maquillar o de plano callar desde algunos espacios periodísticos la avalancha de casos comprobados de corrupción, solamente están siendo congruentes con aquél que los benefició como si tuvieran derecho de apropiarse de lo que es de todos los quintanarroenses.

En los corrillos políticos se cuenta que ahora sí, la Procuraduría General de la República irá sobre Roberto Borge para hacerle pagar todo el daño que le causó a Quintana Roo, parece que por fin desde las más altas esferas del poder de nuestro país, se dieron cuenta que hacerse de la vista gorda ya no es redituable políticamente por más intereses que haya de por medio.

Hace apenas unos días un reconocido columnista hizo una reflexión sobre el tema de la grave corrupción que corroe las entrañas de nuestras instituciones y que ha provocado que México sea un país fallido. En cualquier tema relacionado con la vida pública hay serios asuntos de corrupción, abuso de poder e impunidad que permean a los tres niveles de gobierno.

Los casos del ex gobernador de Veracruz y de Roberto Borge Angulo, ejemplifican de manera contundente que la clase política está podrida, porque la sangre nueva viene con el germen de la corrupción que tanto daño le ocasiona a la sociedad. 

¿Cómo un político que pudo haber construido una carrera promisoria dentro del servicio público, terminó por convertirse en el ícono de la más brutal corrupción que se tenga memoria en Quintana Roo?

¿Hoy, que todo mundo se ha enterado del repudio popular hacia su persona, qué pensará Roberto Borge, estará dispuesto a cambiar su actitud de perdonavidas cuando parece que el brazo largo de la ley se acerca cada vez más a él?

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