25 de Septiembre de 2018

Opinión

Libres de grasas

El objetivo de Peña Nieto y sus “ministros” es que la mayoría haga ejercicio masivo y así combatir la glucosa en la sangre (diabetes), el colesterol y los triglicéridos...

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A menos de dos años de que el gobierno de Enrique Peña Nieto termine su, hasta ahora, mediocre y fallida gestión (no creo, en lo personal, que en menos de 24 meses concrete parte de las maravillas que prometió durante su campaña como, por ejemplo, amplio bienestar social para los desamparados, abatir el crimen, reducir tarifas eléctricas y otros menesteres, entre ellos, mantener la gasolina sin brutales incrementos), ya saltó el “peine” como se dice popularmente.

Con burdos pretextos como “yo nunca prometí que no subirían los precios de las gasolinas”, en palabras más o menos de Peña Nieto, y lo más reciente: “No teman al gasolinazo”, cortesía de José Antonio Meade, secretario de Hacienda, y un gran acomodaticio en gobiernos del PAN y del PRI, a partir del primer día de enero, después de que millones de familias despidan 2016 con más pena que gloria, no duden de que habrá desabasto de papel sanitario.

¿Y eso qué con el aumento a las tarifas de los combustibles? Simple: las carteras de los ciudadanos, sean millonarios, ricos, clasemedieros muy venidos a menos, proletariados y empobrecidos hasta las médulas, sufrirán crisis diarreicas que dejarán una estela de mal humor y, sobre todo, mal olor. Ya verán cuando acudan a las estaciones de gasolina o pretendan comprar algunos de los miles de productos derivados del petróleo. Porten sus kleen bebés a manera de precaución.

A todo eso del gasolinazo, por supuesto que los funcionarios gubernamentales federales (como Meade), estatales y municipales con egos subidos de tono; diputados nacionales y locales, así como regidores y demás empleados de “caché”, no tendrán el mayor problema. Pare ellos, siempre habrá gasolina y en abundancia. Pero y la mayoría de la tropa, ¿qué onda? Pues que se rasquen con sus propias pezuñas, ¿no? Es la salida más fácil. Como siempre: los gobernantes, con diamantes; los gobernados, acabados.

Pero no hay que perder la calma y la esperanza. Quizá sea un plan con maña de las autoridades gubernamentales y la clave radica en los índices de obesidad que padecen millones de personas que viven en territorio nacional, y en especial, los yucatecos, fanáticos de la cochinita pibil y de otros alimentos ricos en grasa y azúcares. Luego, entonces, el objetivo de Peña Nieto y sus “ministros” es que la mayoría haga ejercicio masivo y así combatir la glucosa en la sangre (diabetes), el colesterol y los triglicéridos. ¡Asimismo es!

PRIMERA CAIDA.- El “buen gobierno” ha pensado en la salud masiva y no en la manera de encubrir su incapacidad con gasolinazos y demás incrementos (el único aumento coherente es el del ex salario mínimo a casi 80 pesos, ¡qué maravilla!).

SEGUNDA CAIDA.- Desde el 1 de enero de 2017, la recomendación es empezar a caminar más seguido y, de ser posible, trotar o correr para realizar sus actividades cotidianas.

TERCERA CAIDA.- A falta de vehículos por los gasolinazos, los mexicanos serán atléticos y libres de gluten. ¡Alabado seas, Peña!

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