20 de Septiembre de 2018

Opinión

Llegó la hora de cumplir

Una irritación colectiva ha sido reemplazada este lunes por una pálida esperanza de mejoría en los 10 municipios...

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Una irritación colectiva ha sido reemplazada este lunes por una pálida esperanza de mejoría en los 10 municipios donde hay nuevas autoridades que tienen desafíos enormes y ante todo la obligación de marcar la diferencia, respondiendo a las promesas de campaña que fueron atendidas por un bajísimo porcentaje de electores aquel 7 de julio.

Diez presidentes municipales del PRI han ocupado sus respectivas sillas, olfateando y confirmando escenarios adversos, con obligaciones por atender de inmediato y con estrechos márgenes de maniobra, situación que fomentará taquicardias, insomnios y pesadillas en un puñado de alcaldes que no reaccionarán cordialmente ante la simple mención de sus antecesores, aunque el 10 de mayo tomará por asalto su memoria.

Cada municipio tiene sus dolencias que van de lo moderado –como en Bacalar– hasta lo complejo, como Othón P. Blanco, Felipe Carrillo Puerto, Solidaridad, Cozumel y Lázaro Cárdenas. Y en todos los municipios la ciudadanía lanza su desesperado reclamo de atención y resultados, sea en zonas urbanas o en comunidades.

Aquí en la capital, Eduardo Espinosa Abuxapqui ya comprobó que el placentero potro que montó en 2002 ha sido reemplazado por un infernal toro de lidia alimentado por la criminal ineptitud de un equipo de gobierno que renunció a todas sus tareas casi desde el inicio, ocupando posiciones en plan de adorno, pero metiendo mano cuando era la hora de acumular deudas, dejando la sudorosa tarea de liquidarlas a próximas autoridades que en estos momentos cursan la primaria.

Abuxapqui no debe pedirnos paciencia, ya que el pueblo no debe pagar los platos rotos como ha sido costumbre. Por ello desde este lunes debe enviar un contundente mensaje de mejoría, al menos en lo visible en las calles, como el problema de la basura que ha convertido a la capital en un cochinero.

Si bien en 2002 el nuevo alcalde capitalino envió el mensaje del alto a los infames interinatos consecutivos, cumpliendo su promesa de permanecer por tres años en su posición, ahora su principal tarea será dar respiración de boca a boca al paciente, metiendo orden en todos los niveles para darle de nuevo categoría de Ayuntamiento a una instancia tan disminuida como alcaldía de rancho.

Todos los alcaldes –con excepción de José Alfredo Contreras, en Bacalar– arriban en condiciones muy adversas, sin nada que agradecer a sus antecesores y con mucha tela de dónde cortar cuando se concentren con sus respectivos equipos en la incómoda labor de sacar las sábanas sucias a las avenidas.

Porque la ineptitud que fue evidente en sus actos de gobierno se transformó en destreza a la hora de hacer negocios y demás maniobras para defraudar y amasar fortunas no tan discretas.

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