13 de Noviembre de 2018

Opinión

Lo que se está sintiendo en TV

En lo que va de 2013, salvo honrosas excepciones, la tendencia ha sido que la televisión vuelva a vivir por y para el entretenimiento.

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Felicidades. Si usted está leyendo esto es que llegó con vida a la segunda mitad de 2013.
 
Sí, hoy es 1 de julio, estamos a medio año y lo quiero invitar a reflexionar sobre las tendencias más importantes de la televisión en el último semestre.
 
¿Por qué? Porque es impresionante la cantidad de cosas que han pasado, todo lo que ha cambiado, todo lo que va a cambiar, y porque estamos a tiempo para corregir, para que lleguemos a diciembre con la frente en alto, con más y mejor televisión.
 
Por si esto no fuera suficiente, no solo estamos hablando del primer semestre de un año, estamos hablando de los primeros siete meses de la administración de Enrique Peña Nieto y eso definitivamente se está sintiendo en la pantalla.
 
Primero, en las grandes cuestiones corporativas. Después, en la parte de los contenidos.
 
¿A qué me refiero con cuestiones corporativas? A temas que suenan muy abstractos, pero que han marcado nuestras agendas como la reforma en materia de telecomunicaciones y el apagón analógico.
 
¿A qué me refiero con la parte de los contenidos? A una curiosa tendencia que se ha estado viviendo en la mayoría de nuestros medios: la de volver al origen.
 
Como que alguien dio la orden, como que un alto porcentaje de nuestras señales se puso de acuerdo o como que algo pasó en México y el mundo, pero ahora de lo que se trata es de volver, de regresar, de retroceder.
 
Casi todas las telenovelas que Televisa nos ha presentado en los últimos seis meses han estado más apegadas al formato Televisa que nunca: clásicos y refritos como Corazón indomable y Libre para amarte.
 
¿Y qué me dice de Azteca? Ellos también han estado luchando por regresar a su estilo de antes, a historias más realistas, a conflictos más sociales como los de Vivir a destiempo y Secretos de familia.
 
Ni hablar de Cadenatres. Después de haber buscado otros lenguajes, terminó volviendo a los orígenes políticos de Argos, a lo que más le ha funcionado como Fortuna.
 
¿Y los medios públicos? Salvo excepciones muy específicas como TeveUnam, nuestros canales de servicio público como Once Tv México y Conaculta Canal 22 se volvieron a alinear.
 
Cero contenidos escabrosos, cero propuestas que le pudieran hacer sombra a las televisoras privadas, muchas cancelaciones, poca difusión.
 
En términos periodísticos, las grandes notas se dejaron de compartir como se compartían antes. La tendencia es mandarlas a canales de nicho o a sistemas noticiosos de 24 horas.
 
En lo que va de 2013, salvo honrosas excepciones, la tendencia ha sido que la televisión vuelva a vivir por y para el entretenimiento.
 
¿Y los noticiarios? Que pasen reportajes sobre animalitos o que pierdan el tiempo denunciando ladies y gentlemen. Es lo mejor.
 
O al menos, eso es lo que muchas instancias nos han querido vender como lo mejor.
Afortunadamente el primer semestre del año en curso ha sido el semestre de las redes sociales y lo que ha callado la tele, ha salido por Twitter, Facebook y YouTube.
 
En los últimos tres bimestres el tema de las redes sociales ha sido tan importante que más de una televisora ha sacado aplicaciones para que el público se acerque a sus producciones.
 
Las grandes producciones de la red como Huevocartoon y La familia del barrio han sido integradas a la televisión, y muchísimos casos de la internet han servido de fuente para noticiarios, programas de entretenimiento y hasta para series documentales.
 
A esto súmele que conforme avanza 2013 más servicios de distribución de contenidos en línea se han estado comprometiendo con sus suscriptores a grado tal que han invertido en la producción de sus propias series como House of Cards de Netflix.
 
¿Qué es lo que más he notado en las pantallas mexicanas desde enero? Tres situaciones.
 
Primero, que se perdió el respeto por el televidente. En este periodo los canales han puesto y quitado las cosas con más rabia que nunca y la gente que antes protestaba, ya ni se queja.
 
Nosotros también hemos regresado a nuestros orígenes, volvimos a la pasividad.
 
Segundo, una tendencia muy marcada hacia el odio.
 
Mentira que la tele combata temas como el bullying, los ha estado promoviendo con campañas como Ódiame más, con ejercicios cómicos como el Roast de Héctor Suárez. ¡Cuidado!
 
Y tercero, la decadencia social. ¿Qué nos ha estado pasando a nivel sociedad como para que en este periodo hayamos estado convirtiendo en éxito a personajes como Mauricio Clark y La sexy vaguita?
 
A nivel internacional las tendencias, salvo el sadismo de algunos reality shows tipo Killer karaoke, han sido otras:
 
Fantasía, magia, nostalgia, superhéroes, mucha política, mucho humor y un ingenioso insistir en extender el negocio a través de la producción de precuelas como Hannibal. Nada que ver con nosotros.
 
Qué semestre, ¿verdad? ¡Y lo que nos falta! ¡Lo que nos falta!   

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