10 de Diciembre de 2018

Opinión

Lo que un día se hace a veces se queda

Los amigos se cuentan con los dedos de la mano y hasta sobran; lo mismo pasa con los maestros y desgraciadamente en este caso se cuentan con una sola mano y hasta sobran....

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Los amigos se cuentan con los dedos de la mano y hasta sobran; lo mismo pasa con los maestros y desgraciadamente en este caso se cuentan con una sola mano y hasta sobran.

El espíritu de ser maestro dicen que se ha perdido con el paso de los años pero no ha habido una época romántica en la que el maestro se dedicaba con todo el corazón a educar, siempre fue como en muchas otras profesiones, un trabajo más, comentaba un maestro.

Los educadores también deben comer y tienen hijos; hay carencias y preocupaciones en todos lados, y por eso es normal que se pierda el interés en los niños de otros; incluso el trabajo se convierte en una rutina y la rutina le pone el pie a los sueños hasta que dejan de existir.

Ayer que fue el Día del Maestro entre las principales noticias se destacaba cómo había algunos que ganan más que hasta el presidente de México; y otras más sobre el recuerdo de una Elba Esther Gordillo, quien hace un par de años jamás se imaginaría en la cárcel, sino que con voz fuerte y firme hablaba en nombre de dos millones de maestros, para después de su discurso descansar en su lujoso departamento de la Ciudad de México o las residencias en la unión americana.

Lo fácil sobre lo demás se ha vuelto en una constante de muchos profesores, una mala costumbre: no importan los días que se pierdan, de todos modos se cubrirá el programa; pero los niños al siguiente año escolar reprueban el examen diagnóstico que determina cómo empezarán el año, y el rezago se arrastra así hasta los últimos años de estudio, hasta la universidad.

Hoy no es Día del Maestro, pero sí de sus convivios, y con este día se habrán perdido, al menos en el sector público, 50 días de un total de 200 que son los del ciclo escolar. La cuarta parte de lo programado en un plan de estudios, el 25%, ¼, etcétera, conocimiento y experiencias que jamás regresarán porque esos 25 días se fueron en otra cosa.

Un día, recuerdan seguramente muchos:Un maestro, el mejor que he tenido, me enseñó, me dio una de las lecciones de mi vida…Pero al menos para los niños de este ciclo escolar esos 25 días estuvieron en sus hogares o en otros sitios a la espera de si irían o no, a sus clases.

Afortunadamente no son todos los que eligieron la profesión para cubrir la necesidad de un trabajo, y eso está en la memoria de millones de ellos, y por ellos, por los que “a-p-r-e-n-d-i-e-r-o-n y a-p-r-e-h-e-n-d-i-e-r-o-n” conocimiento y experiencia; y por los que enseñaron con el corazón y la preparación, hay que felicitarlos.

Pero como decía la abuela, que cuando a su jefe le dejaron a cargo un grupo de trabajo para que les enseñara y capacitara, su instrucción fue que mientras lo apoyaran los defendería, y si no sabían hacer algo no le hacía, siempre contrataban a alguien que sabía hacer lo de los demás.

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