17 de Octubre de 2018

Opinión

El Loco y la Navidad

En la Marina se decía, con cierta dosis de humor, que éramos apolíticos, arreligiosos y…ateos...

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A propósito de estas fiestas navideñas, en la Marina se decía, con cierta dosis de humor, que éramos apolíticos, arreligiosos y…ateos. Varios comandantes, con sus actitudes y desplantes, contribuyeron a validar este dicho, como uno a quien le decían El Loco. 

Hijo de un almirante, lo conocimos por los años 70 cuando los guardacostas de la Armada de México los comandaban oficiales con grado de teniente de navío; hoy, estos barcos están al mando de capitanes de navío. 

Eran varias las excentricidades por las que nuestro personaje se ganó ese mote. De porte atlético y mentón fuerte que denotaba determinación y poder con el que mandaba a bordo, El Loco era buen nadador y no dejaba pasar oportunidad para demostrar sus habilidades como clavadista desde la proa del barco. 

Usaba el pelo casi a rape y así quería que la tripulación lo portara. Cuando navegábamos, se despojaba del uniforme para vestir sandalias y bermudas. Mandó confeccionar un arpón para cazar tortugas en altamar (entonces no había veda permanente de la especie). Incluso en una travesía lo vimos lazar un pelícano.

Poco avezado para las maniobras, en cierta ocasión, al regresar de un viaje de más de un mes, tras varios intentos no pudo atracar en el muelle de Acapulco y optó por fondear el barco en la bahía. Entrar o salir del puerto de Salina Cruz, Oaxaca, se le complicaba más que a otros, habida cuenta de que en el Golfo de Tehuantepec siempre soplan fuertes vientos que ponen a prueba la destreza de los comandantes.

La suerte estuvo de su lado, pues no comandó muchos barcos, pronto arrumbó hacia las esferas del poder de la Secretaría de Marina; estuvo cerca de un secretario y siguió escalando jerarquías, cargos y comisiones en tierra, hasta su retiro con el grado máximo.

Uno de los peores defectos de este comandante era su ateísmo. Aseguraba que la Navidad no existía y blasfemaba contra las creencias religiosas. Un día, gritando obscenidades, arrancó un calendario con la imagen de la Guadalupana del Detall (oficina administrativa) del barco y prohibió al personal tener estampas con imágenes religiosas.

Pero por cada Loco hay muchos otros comandantes a quienes sus tripulaciones recuerdan con afecto casi filial; éstos siguen celebrando la Navidad y alimentando el espíritu, guiados por una buena estrella en los mares de la vida.

¡Feliz Navidad!

Anexo "1"

La pluralidad en la Marina

En la Marina nadie es cuestionado por su religión, credo ni filiación política, veamos:

Política: Ya hemos comentado que nunca nos dieron ‘línea’ para votar por determinado partido o candidato. Solo recordamos una visita que en 1976 realizó José López Portillo a la Zona Naval de Mazatlán, siendo candidato único del PRI a la Presidencia, donde desayunó con personal de la Armada.

Religión: Aunque el reglamento señala que un militar no debe ingresar a templos portando uniforme, muchos lo han hecho para contraer matrimonio. Por cierto, frecuentemente los cadetes de la Escuela Naval son solicitados para chambelanes en fiestas de XV años, lo que incluye participar en la ceremonia religiosa... y no pasa nada.

Credo: Muchos marinos, sobre todo oficiales y mandos, pertenecen a la masonería, sin que ello repercuta en el cumplimiento de sus deberes. También hay compañeros que son evangélicos, cristianos o profesan otro credo, la mayoría de estos son de los más disciplinados. 

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