15 de Noviembre de 2018

Opinión

'Los adictos a la infelicidad'

Elegimos la frustración o el desánimo y lo atraemos a nuestras vidas.

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En la actualidad las adicciones son producto del estrés, del tipo de vida que llevamos, y de las carencias afectivas que provocan un gran vacío al que se busca llenar de alguna manera.

Los grandes sufrimientos de las personas derivan que las cosas no salen como esperan, lo cual les causa insatisfacción, frustración y desánimo y, por tanto, lleva a un eterno sufrimiento. Todos deseamos encontrar la felicidad, pero inconscientemente fomentamos un desasosiego para sentirnos equilibrados interiormente.

Somos adictos al sufrimiento, cuando vivimos con un sentido de culpa, al creer que no merecemos gastar en nosotros mismos y buscamos razones para guardar dinero y destinarlo para otros: los hijos, nuestra pareja, nuestros padres, o para un futuro incierto. No vivimos el hoy y el ahora, sino añorando un triste pasado y sufriendo un incierto futuro.

Somos adictos al sufrimiento cuando fomentamos la adicción a la infelicidad porque no creemos en el logro de objetivos planeados. 

Cuando creemos que el éxito y la felicidad no son para nosotros porque el pasado nos enseñó aceptar que el sufrimiento es parte de nuestra historia y, por lo tanto, nos acompañará siempre. Elegimos la frustración o el desánimo y lo atraemos a nuestras vidas.

Somos adictos al sufrimiento, cuando elegimos una profesión o una persona que nos frustra o nos hace infelices. Cuando no tomamos las riendas de nuestra vida con el fin de elegir lo mejor para nosotros mismos. Preferimos rendir culto al sufrimiento y desechamos un cambio en mejorar y salir de nuestra infelicidad.

Somos adictos al sufrimiento, cuando tenemos salud, trabajo y una persona que amamos, pero estropeamos nuestra felicidad, buscando razones por las cuales no deberíamos estar tan a gusto. Arruinamos nuestra felicidad con la pareja, destacando sus errores y no vemos sus cualidades. El reconocimiento pasa a último plano o no existe, y nos convertimos en personas difíciles o insoportables.

Somos adictos al sufrimiento, cuando al tener una pérdida de un ser querido o un divorcio, olvidamos que tenemos derecho a vivir “nuestro duelo” y recuperarnos.

El aprender a vivir con esa ausencia, sin caer en la tristeza permanente, es un derecho por el que debemos de luchar y buscar. Todos nacemos con la capacidad para disfrutar de una vida feliz y plena, pero a la mayoría de los seres humanos les resulta muy difícil desarrollar ese potencial.
Muchos niños heridos, ahora son adultos lastimados que no recibieron ese amor compasivo. 

A ellos se les enseñó que la ira, el rencor, y el resentimiento, era la mejor manera de reaccionar ante la vida.

Tendremos que recordar que la felicidad siempre es una elección. Una decisión que debemos de practicar una y otra vez. Es normal y natural caer, mas no permanecer en la tristeza profunda, que se convierte en sufrimiento y depresión.

Hagamos frente a las recaídas, aceptemos que siempre hay una solución y muchas veces depende de nosotros; y cuando no es así recordemos: No es lo que me pasa lo que me afecta, sino la forma en la que reacciono a lo que me pasa.

Bien dice un proverbio chino: “No puedo evitar que las aves de la tristeza vuelen sobre mi cabeza, pero sí que aniden en mi pelo”.

Dr. Roberto Díaz y Díaz.
[email protected]

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