20 de Julio de 2018

Opinión

Los hechos y su interpretación

En días pasados leí en Novedades de Quintana Roo dos noticias que llamaron mi atención.

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En días pasados leí en Novedades de Quintana Roo dos noticias que llamaron mi atención. En la primera se mencionó: “Crece número de menores que viven en pobreza en la entidad. En el Estado hay 230 mil personas de entre 0 y 17 años que se encuentran en esta situación. De acuerdo con el estudio más reciente del Coneval hay 230 mil menores de 17 años que viven en situación de pobreza en el Estado. En cuatro años, el porcentaje de menores de edad que viven en situación de pobreza en la entidad incrementó un 5%, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) en su más reciente informe denominado Pobreza y derechos sociales de niñas, niños y adolescentes en México”.
 
En la segunda noticia: “Es Q. Roo el segundo estado con más crecimiento económico. De acuerdo con la organización "México ¿cómo vamos?" Quintana Roo es el segundo Estado con mayor crecimiento económico y el 18 en cuanto a reducción de la pobreza alimentaria. El segundo Estado con mayor crecimiento económico, con 4.7%  respecto al año anterior, es Quintana Roo, según el reporte “Así van los Estados: Semáforos Económicos Estatales”, que publicó ayer en su portal web la organización “México ¿cómo vamos?”.

Como mencioné anteriormente, ambas notas fueron publicadas en este medio. Entiendo que quienes ocupan posiciones de gobierno difundan la segunda nota, la del crecimiento económico del Estado, aunque también entiendo que el crecimiento económico se deriva de los esfuerzos de la iniciativa privada, más que de alguna política pública en particular. La nota en mención fue festinada en diversos medios. Como si el mérito del crecimiento económico se debiera a alguien en particular y no al esfuerzo de varios empresarios. 

Situación totalmente diferente sucedió con la noticia del crecimiento de la pobreza en el Estado. Nadie hizo eco de la noticia. Cuando digo nadie, me refiero principalmente a los empleados públicos federales, estatales o municipales, a quienes se les paga para que implementen y ejecuten políticas públicas que mejoren la calidad de vida de quienes vivimos en el Estado. Es importante resaltar que la fuente utilizada para la nota no proviene de algún enemigo político, no son declaraciones de los dirigentes de los partidos de oposición. Las cifras las proporciona el Coneval, un organismo público descentralizado de la administración pública federal.

Hace tiempo leí en algún lugar que los hechos son neutrales, y que la interpretación y la acumulación de los mismos, puede no serlo. Esta forma de tratar de festejar como propio el esfuerzo de los demás no genera valor público. Se parece mucho a las interpretaciones sobre los indicadores macroeconómicos que han servido como soporte del discurso sobre la bonanza de la economía en los últimos años. 

Mientras  que los grupos sociales con mayores carencias sigan creciendo, es poco creíble hablar de desarrollo, y obviamente mucho menos creíble corresponder al saludo de quien saluda con sombrero ajeno.

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