16 de Julio de 2018

Opinión

Los jóvenes y el desarrollo

Desempleo o empleo precario que impide superar el umbral de la pobreza es lo que ofrece América Latina y el Caribe...

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El trabajo dignifica al hombre y salva a los pueblos 
Karl Marx

Desempleo o empleo precario que impide superar el umbral de la pobreza es lo que ofrece América Latina y el Caribe a sus jóvenes. Perú, Chile, El Salvador, Costa Rica y México son las naciones con menos oportunidades de trabajo digno para los menores de 25 años, según datos del Banco Interamericano para el Desarrollo.

Muchos organismos, como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), consideran que encontrar un empleo en la región no es tarea fácil. Sobre todo si se tiene entre 15 y 24 años de edad, ya que 1 de cada 2 desempleados están entre estas edades. Las oportunidades de empleo no existen para las grandes masas de jóvenes que egresan de las universidades.

Este panorama genera la pobreza y la desigualdad, la concentración de riquezas y de puestos basada en las relaciones y no en las capacidades, debido a un monopolio laboral donde se da la rotación de puestos entre los mismos, que impide la entrada a nuevos jugadores, sobre todo si se trata de jóvenes.

Muchos en la élite económica han logrado hacerlo por el tipo de capitalismo que prevalece. Por la persistencia de lo que el premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, llama crony capitalism: El capitalismo de cuates, el capitalismo de cómplices, el capitalismo que no se basa en la competencia, sino en su obstaculización.

Tenemos un sistema —político, social, cultural— que se basa no en el mérito, sino en las relaciones y los contactos, donde importa menos el grado que el apellido; donde los puestos se adjudican como recompensa a la lealtad y no al profesionalismo; donde las puertas se abren para los disciplinados y no para los creativos.

Apostemos decididamente por los jóvenes en su calidad de actores estratégicos del desarrollo, los jóvenes aportan su energía, su talento y su creatividad en la construcción de sociedades más prósperas, más justas y más democráticas en América Latina y el Caribe.

Las oportunidades se dan para las personas que están dispuestas a perseguir sus sueños, a no darse por vencidos, a superarse día a día, a tomar lo mejor de la vida y aprovecharla para poder ser mejores personas, mejores ciudadanos, y lograr cambios reales de forma y fondo que beneficien a la comunidad, lograr el tan merecido y tan deseado bien común.

Juntos alcanzaremos una etapa de mayor bienestar para nuestra comunidad, juntos lograremos un país más unido, más fuerte, que impulse las causas de los jóvenes. 

Yo creo en el talento de los jóvenes, debemos de aprovechar esa capacidad que tenemos. Si de verdad queremos transformar a México, tenemos que ser una nueva generación, educada, consciente, crítica, una generación dinámica, que sepa producir ideas, aprovechando el empuje de nuestra juventud, el coraje nacido de una historia que nos ha enseñado a ser fuertes, y a perseguir nuestros ideales.

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