13 de Noviembre de 2018

Opinión

Los residuos peligrosos

Algunos plaguicidas tienen efectos mutagénicos en el organismo, es decir, modifican la información genética contenida en las células.

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Los residuos peligrosos son compuestos que resultan dañinos para los seres vivos y el medio ambiente, situación que es irreversible para su supervivencia. Este tipo de residuos tiene la capacidad de transportarse por diversos medios en la naturaleza, desde el agua, el aire, los polvos y sedimentos hasta animales que logran ingerirlos. 

Dependiendo de su peligrosidad, su existencia ocasiona daños a los organismos a corto o mediano plazos y en ocasiones hasta la muerte. Muchos de estos compuestos son carcinogénicos, es decir que cuando entran en contacto con el organismo pueden inducir el desarrollo de cáncer o aumentar su predisposición a él. 

Algunos residuos peligrosos se encuentran en metales pesados, como el cadmio o el selenio, o los compuestos como el benceno y los bifenilos policlorados, estos últimos son resultado de la producción de algunos plastificantes para elaborar pinturas, fluidos hidráulicos y aparatos electrónicos. Algunos otros compuestos, como los radiactivos y algunos plaguicidas (como el lindano y el DDT), tienen efectos mutagénicos en el organismo, es decir, modifican la información genética contenida en las células y pueden producir malformaciones en recién nacidos, como el paladar hendido y algunos defectos cardiacos. 

Los residuos que son generados por el funcionamiento de los hospitales, también conocidos como biológico infecciosos (o RPBI), de igual manera representan un serio riesgo para la salud. Entre estos residuos se encuentran la sangre, los cultivos y cepas de organismos patógenos, los patológicos (restos de tejido y órganos), los recipientes de o los materiales que estuvieron en contacto con la sangre y los objetos punzocortantes como es el caso de las agujas. Todos estos materiales resultan ser una fuente potencial de agentes patógenos que producen serias enfermedades como la tuberculosis, el VIH y la hepatitis, ente otras muchas más. Estos son sólo algunos ejemplos de los efectos que algunos de estos residuos peligrosos pueden producir; sin embargo existen también muchas sustancias o agentes patógenos de los cuales se no se han hecho estudios o no se sabe con certeza cuáles son sus efectos en el ser humano o el medio ambiente.

Los residuos sólidos deben someterse a un manejo que permita reducir su volumen y  su peligrosidad. El manejo de estos residuos es variado; el reciclaje, la incineración, el reuso, el tratamiento y su confinamiento, caminos que muchas veces los generadores evitan. 

El manejo adecuado de este tipo de residuos es una herramienta para prevenir la contaminación ambiental, así como los efectos sobre nuestra salud. En México, la capacidad que se ha desarrollado para el manejo de este tipo de residuos ha ido en aumento: según datos publicados por la Semarnat, en 2000 sólo se trataron 336 mil toneladas de residuos peligrosos, mientras que en 2006 se llegó a más de 7 millones de toneladas. Tanto para el reciclaje como para el tratamiento de los residuos peligrosos es donde se tiene actualmente una mayor capacidad de respuesta instalada.

Aunque el manejo de los residuos es esencial, también debemos reconocer que el “mejor residuo” es el que no se genera, es decir, la mejor estrategia es evitar la generación excesiva de los residuos, intentando, en la medida de lo posible, consumir menos productos que puedan generar o contener los residuos peligrosos. 

En relación con los generadores de este tipo de residuos, la normatividad ambiental vigente los agrupa en categorías como micro generadores, generadores y grandes generadores, esto dependiendo de la cantidad que se genera anualmente en las actividades que desarrollan. 

Un ejemplo de micro-generadores lo tenemos con los talleres mecánicos que debido al manejo de aceites y grasas entran en esta categoría y se puede decir que una gran cantidad de tallercitos vienen funcionando desde hace mucho tiempo y hasta el día de hoy disponen de manera inadecuada de sus residuos y nunca se han dado de alta en la instancia ambiental correspondiente, situación que a todas luces es una violación a las normas ambientales.

Seguramente usted, amiga o amigo lector, conoce alguno de estos talleres y casi le aseguro que usted ha sido testigo de algún mecánico que al término de un cambio de aceite lo deja escurrir por la alcantarilla, sin medir las graves consecuencias que está ocasionando al contaminar nuestro manto freático. 

Ojalá y los propietarios de estos talleres reaccionen antes de que sea demasiado tarde y asuman a la mayor brevedad la responsabilidad ambiental que les corresponde. Le deseo un feliz domingo y si lo hace en familia ¡mejor!

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